A cinco meses del inicio de las obras de modernización en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, ubicado en Buenos Aires, Argentina, varias aerolíneas comenzaron a ajustar sus operaciones ante el cierre parcial de una de las pistas del terminal entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre.
La medida forma parte de un plan de inversión por más de US$ 100 millones impulsado por Aeropuertos Argentina para reforzar la infraestructura operativa, elevar los estándares de seguridad y mejorar la experiencia de pasajeros y aerolíneas, en un contexto de crecimiento sostenido del tráfico aéreo en el país trasandino.
Durante esos 18 días, Ezeiza operará con una única pista habilitada y una longitud reducida a 1.850 metros, frente a los 3.300 habituales, lo que limitará especialmente la operación de aviones de gran tamaño. Según la empresa concesionaria, las obras habían sido postergadas por casi una década y fueron coordinadas con las compañías aéreas desde principios de año para minimizar el impacto operativo.
En ese escenario, distintas aerolíneas latinoamericanas, estadounidenses y europeas comenzaron a anunciar suspensiones de rutas, reducción de frecuencias, escalas técnicas y ajustes en la capacidad de sus vuelos.
Una de ellas fue Latam Airlines, que informó la suspensión temporal de los vuelos de la ruta entre Buenos Aires y Miami durante el período de cierre de la pista.
Según informó la compañía chilena, la restricción afecta únicamente a “las aeronaves de fuselaje ancho que operan la ruta a Miami”, mientras que el resto de sus operaciones desde y hacia Ezeiza -realizadas con aviones de menor tamaño como los Airbus A319, A320 y A321- continuará funcionando con normalidad.
La aerolínea indicó que los pasajeros afectados podrán reprogramar sus vuelos a través de conexiones en Santiago, São Paulo o Lima, además de cambiar la fecha de viaje para antes o después del período de restricción, “sujeto a disponibilidad de asientos”, o solicitar el reembolso total del pasaje sin costo.
Asimismo, la compañía señaló que las cancelaciones comenzarán a ejecutarse a partir del 5 de mayo y que notificará directamente a los pasajeros afectados.
“Latam Airlines Group lamenta los inconvenientes que esta situación, ajena a su voluntad, pueda ocasionar a sus pasajeros y reafirma su compromiso de brindar la mejor asistencia posible durante este período”, señaló la firma en un comunicado.
SKY Airline, en tanto, aseguró que mantendrá sus operaciones sin modificaciones desde y hacia Buenos Aires durante los días que duren las obras.
Sin embargo, indicó que implementará “ajustes temporales en la capacidad de nuestros vuelos, incluyendo una limitación en la cantidad de pasajeros transportados por tramo”, con el objetivo de resguardar la seguridad y asegurar la continuidad operacional.
“En SKY venimos trabajando anticipadamente en la planificación de estas medidas para minimizar el impacto en nuestros pasajeros y mantener una operación lo más eficiente y predecible posible durante el desarrollo de las obras”, agregaron desde la compañía.
JetSmart, por su parte, sostuvo que la operación de su flota Airbus A320 y A321 durante el período de trabajos “será factible”, aunque reconoció que el análisis técnico realizado identificó algunos escenarios operacionales específicos que podrían requerir ajustes acotados en determinadas rutas y configuraciones.
No obstante, la aerolínea afirmó que “estas condiciones no afectan la continuidad general de la operación ni los estándares de seguridad de la compañía”.
Por el lado local, Aerolíneas Argentinas también mantendrá sin cambios sus vuelos hacia Miami, Punta Cana, Cancún y Aruba durante ese período. Sin embargo, la estatal informó que incorporará una escala técnica en Río de Janeiro para reabastecimiento de combustible.
“Los horarios habituales de algunos de estos vuelos podrán modificarse en función de las necesidades operativas y de coordinación que requiera el aeropuerto, por lo que solicitamos a nuestros pasajeros estar atentos a posibles modificaciones horarias”, indicó la empresa.
Medidas desde EEUU y Europa
Las medidas anunciadas por las compañías regionales se suman a los ajustes ya comunicados por aerolíneas estadounidenses y europeas.
En ese contexto, American Airlines anunció la suspensión temporal de su servicio diario entre Ezeiza y Dallas-Fort Worth, además de reducir de tres a dos sus vuelos diarios hacia Miami. No obstante, mantendrá sin cambios su operación diaria hacia Nueva York (JFK).
Por otra parte, Delta Air Lines, dejará de operar temporalmente sus vuelos hacia Atlanta y Nueva York, mientras que United Airlines suspenderá el servicio entre Buenos Aires y Houston.
En Europa, Iberia reducirá de tres a dos sus vuelos diarios entre Buenos Aires y Madrid y utilizará aviones de menor tamaño para operar la ruta. Además, incorporará una parada técnica en Montevideo para reabastecimiento de combustible.
Air Europa, en tanto, suspenderá la venta de pasajes para esas fechas, mientras que la española Level continúa evaluando cómo reorganizará su operación entre Ezeiza y Barcelona.
British Airways dejará de volar el tramo entre Buenos Aires y Río de Janeiro, por lo que sus vuelos provenientes desde Londres finalizarán en Brasil, una medida que implicaría una pérdida estimada de 3.200 asientos.