En la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe, el Banco Mundial estimó que la región crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025.
El organismo destacó que las perspectivas moderadas se deben a un entorno macroeconómico donde la inversión privada y la creación de empleo se ven afectadas por los altos costos de endeudamiento, una demanda externa débil y presiones inflacionarias derivados del conflicto en Medio Oriente.
Acerca de Chile, el reporte proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,4%, respaldado por inversiones en infraestructura y minería, junto con una mejora en las condiciones internas, lo que representa una mejora de 0,2 punto porcentual frente a la última estimación en enero.
Aunque es muy pronto para saber si la llegada de un nuevo gobierno influyó en esta proyección, William Maloney, economista jefe del Banco Mundial, declaró que “el principal impulsor en el aumento del pronóstico fue la mejora en inversiones mineras”.

En tanto, se espera una moderación en la expansión del PIB a 2,3%.
Para los otros países de la región, el informe entregó distintas perspectivas. Si bien Perú comparte el escenario con Chile, con un crecimiento pronosticado de 2,7% en 2026, Brasil y México enfrentan un crecimiento más lento, de 1,6% y 1,3% respectivamente, debido a un espacio fiscal limitado, incertidumbre relacionada con la política comercial y condiciones financieras domésticas restrictivas.
Por su parte, se estima que Colombia alcance un 2,2% de crecimiento en 2026 y un 2,4% en 2027. Paraguay continúa superando el promedio regional con pronósticos de crecimiento de un 4,4% en 2026 y 4,2% en 2027, gracias a exportaciones agrícolas sólidas y una inversión y consumo sostenidos. En el caso de Venezuela, el Banco Mundial sigue monitoreando la situación.
Sin embargo, desde la entidad calificaron a Argentina como la “principal excepción al alza”. Los recortes de ineficiencias administrativas y la refocalización de los subsidios a los precios de energías, entre otros, lograron mejorar las expectativas y condiciones financieras, permitiendo estimar un 2,6% de crecimiento en 2026 y un 3,7% en 2027.
Por otro lado, el Banco Mundial calificó el crecimiento de las economías más avanzadas también como moderado, remarcando que la expansión de China se ha desacelerado. Luego de que la economía del gigante asiático creciera un 5% en 2025, se prevé que la expansión del PIB se modere en torno a un 4,2% a medida que la actividad sea afectada por una menor demanda externa, problemas en el sector inmobiliario y el detrimento de la inversión privada.