En el propio oficialismo admiten en privado, algunos no tanto, que desde la semana pasada hasta ahora es un tiempo para olvidar, que no entienden qué pasó y reconocen que la llamada “luna de miel” fue incluso más corta de lo esperado. Más preocupante aún es que la culpa de lo ocurrido está en los errores del Ejecutivo y no debido a una estrategia orquestada desde la oposición.
Los más optimistas esperan que el despido de la ahora exdirectora del Servicio Nacional de la Mujer, Priscilla Carrasco, que desató la molestia de destacadas representantes del oficialismo, comenzando por la excandidata presidencial de Chile Vamos, Evelyn Matthei (UDI), sea el último tropiezo que el Gobierno debe revertir, pues con la actitud adoptada puso en tela de juicio su alerta sanitaria oncológica. Aunque, por otro lado, todo indica que el blindaje del Presidente José Antonio Kast a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert –quien está en el centro del huracán desde que el jefe de Estado asumió el mando-, no contribuirá al término de las controversias en esta cartera.
Mientras que la oposición aprovecha con entusiasmo cada mal paso del Ejecutivo, pese a que aún no logra articularse; en Chile Vamos ven con preocupación que el Gobierno le facilite el ponerse de acuerdo y alinearse detrás del relato de que buscan impedir los retrocesos, de los que ya empiezan a acusar a Kast.
Este martes también se conoció la información de que Steinert disolvió la Unidad Estratégica de su ministerio, lo que hizo reaccionar de inmediato a la excandidata presidencial del Socialismo Democrático y exministra del Interior, Carolina Tohá. A través de su cuenta de X, señaló que “no se avanza en seguridad demoliendo los acuerdos, la Unidad Estratégica alimenta con información confiable y evidencia empírica la gestión del sistema de seguridad”.
Según la dirigenta, disolver esa unidad “va en contra de todas las recomendaciones de expertos. Cuando se creó el Ministerio de Seguridad, se acordó transversalmente ponerla en la ley. Sólo se opusieron los republicanos. Lo que no lograron en el Congreso, buscan imponerlo de facto”, acusó Tohá.
Entonces, con este complejo telón de fondo, qué debe hacer el Gobierno para recuperar el control de la agenda, que sostuvo con mano firme el propio Kast desde su triunfo en la segunda vuelta presidencial; y, cómo ordena a sus parlamentarios para evitar que se sientan tentados a caer en soluciones fáciles, considerando que ya comenzaron a armar sus listas de supermercado para mitigar los efectos del alza de los combustibles.
Cassinelli: “Parlamentario desocupado es un parlamentario creativo”
“Un parlamentario desocupado es un parlamentario creativo”, es la máxima que se le viene a la cabeza al cientista político Aldo Cassinelli, para escenificar el hecho de que lo primero que debe hacer el Gobierno, en las actuales condiciones, es ingresar al Congreso una batería de proyectos, su agenda legislativa, con el fin de tener a los legisladores, incluido los propios, trabajando.
Y, en segundo lugar, el Gobierno debe retomar el control comunicacional. Cassinelli tiene la convicción de que el primer “gran tropezón” en este campo, el del Estado “quebrado”, se produjo porque sopesaron mal a su adversario y se vieron obligados a salir a dar explicaciones, se perdieron en esas explicaciones y de paso perdieron el control de la agenda comunicacional.
Porque, en el fondo, los elementos que están en pugna al interior del Gobierno son la ortodoxia en el manejo de las cuentas, lo que implica decir a la opinión pública que todos los ministerios “por parejo” deberán recortar en un 3%, “con los pocos que saben de política, como Claudio Alvarado”. Aunque, añade el experto, “ambos deben funcionar afiatados, Hacienda e Interior deben jugar de memoria y es lo que todavía les falta”. Y advirtió que entre más tiempo deban esperar los parlamentarios para que ingresen nuevos proyectos “existe más riesgo de pérdida de control de la agenda”.
Moreno: “Pasar de la reacción a la conducción política”
Para retomar el control de la agenda, “el Gobierno necesita pasar de la reacción a la conducción política”, es la primera reflexión del cientista político Marco Moreno. A su juicio, La Moneda debe comenzar por reordenar su relato, explicando con claridad prioridades y costos, no sólo desde lo técnico, sino con sentido político.
El segundo elemento clave es alinear a su coalición y a sus parlamentarios, fijando una línea clara para evitar dispersión y demandas descoordinadas que debilitan al Ejecutivo. Lo que se logrará, con un tercer paso, que tiene que ver con la necesidad de “mostrar gestos de contención, evaluando más medidas de mitigación frente al alza de combustibles, por ejemplo”.
En este escenario, Moreno advierte que “recuperar la agenda no sólo implica comunicar mejor, sino también significa ordenar al oficialismo y priorizar políticamente para evitar que el propio Gobierno pierda control de su rumbo”.
Munita: “Enfocarse en dos grandes propuestas”
Desde el punto de vista del director de Administración Pública de la Universidad Andrés Bello Roberto Munita, “Kast tiene una gran ventaja para retomar el control de la agenda y es que este conjunto de situaciones, que deviene en una crisis, pilla a la oposición desarticulada, sin un liderazgo y sin un relato”.
Y si bien recalca que no existen recetas para sortear el mal momento que atraviesa el Gobierno, con apenas tres semanas, Munita plantea que una de las salidas podría ser que, “en vez de concentrarse en muchas hechos pequeños efectistas, como lista de supermercado, el Ejecutivo debería enfocarse en dos grandes propuestas que llamen la atención de la gente”. Y, también, “concentrar la comunicación en uno o dos ejes”.
Uno de ellos podría ser, dice, la mitigación del efecto del alza de los combustibles para la clase media; y, si se va a hacer una reforma tributaria, agrega, concentrarla en las pymes. Y
en cuanto a los parlamentarios, el Gobierno debe apelar a la “lealtad” de sus fuerzas en el Congreso, escucharlas, y sus propuestas debieran ser insumos básicos para el Ejecutivo, dice Munita.
En este contexto, el académico advierte que si el Ejecutivo “no se abre a las propuestas de sus parlamentarios va a ganarse el discolaje y hoy más que nunca debe tener alineados y satisfechos” a sus legisladores.
Además, se muestra contrario a la estrategia de “inundar la zona”, porque, desde su punto de vista, confunde a la ciudadanía.