Es considerada una de las mayores empresas agrícolas del país, pero hoy enfrenta un complejo panorama. Hacienda Chada, ligada a Carlos José Barros, busca renegociar pasivos por US$ 97 millones, lo que incluye deudas con empresas relacionadas por US$ 55 millones. Sus principales acreedores son los bancos Consorcio, Bice y Santander.
Dedicada principalmente a la producción y comercialización de uva, cerezas y cítricos, su modelo abarca desde el cultivo, hasta la distribución global a través de sociedades exportadoras (relacionadas y terceros). En 2020, exportó más de un millón de cajas de uva de mesa, 1,5 millones de kilos de cerezas y aproximadamente 600 mil kilos de ciruelas.
La compañía fue adquirida por Agrícola Barros Ltda. el año 2009, actual controladora.
A partir de 2013, participó en el proceso de reconversión varietal de la uva de mesa, por lo que es calificada como pionera en el país en la introducción de nuevas variedades que buscaban mejorar la competitividad del sector.
Desde el inicio de sus operaciones, Hacienda Chada mantiene una relación comercial con la sociedad BB Trading SpA (también conocida como Rio King), empresa relacionada ya que los accionistas de la sociedad tienen directa o indirectamente el 22% de la propiedad de dicha exportadora.
En particular, BBT presta servicios de exportación de fruta a sus relacionadas y a terceros, logrando exportar más de US$ 150 millones entre uva, carozos y cítricos.
“En virtud de dicha relación comercial, Rio King ha sido el principal exportador que comercializa la fruta producida por la compañía, además de proveer el capital de trabajo necesario para financiar su operación agrícola”, explicaron los abogados de Hacienda Chada (del Estudio Nelson Contador Abogados & Consultores), en una solicitud de reorganización judicial presentada ante el 1° Juzgado de Letras de Buin, a la que tuvo acceso Diario Financiero.
En su presentación, la firma detalló que el financiamiento necesario para la ejecución de sus proyectos fue obtenido principalmente a través de créditos otorgados por instituciones financieras, los cuales -dijo- se estructuraron sobre la base de las expectativas de retorno que, a esa fecha, presentaban los negocios agrícolas.
Sobre este punto, se hizo hincapié que los proyectos agrícolas del tamaño y escala de Hacienda Chada S.A. requieren inversiones de capital significativas, tanto para la adquisición de los predios agrícolas como para el desarrollo productivo de los mismos.
Empeoramiento de los negocios
Al justificar su solicitud de reorganización judicial, la compañía señaló: “Durante los últimos años, la industria frutícola nacional e internacional se ha visto afectada por diversos acontecimientos extraordinarios que han impactado negativamente la rentabilidad del sector”.
En primer lugar, se mencionó que, a partir del año 2020, por la pandemia, se produjo una importante contracción en el consumo mundial, afectando directamente los retornos esperados por los productores.
Luego, se apuntó al 29 de enero de 2021, cuando se registró un evento climático de carácter extraordinario, con precipitaciones cercanas a los 80 milímetros en zonas productivas relevantes como Paine, Rancagua y Curicó. “Como consecuencia de este evento climático, se perdió prácticamente la totalidad de la producción destinada a exportación, y los escasos volúmenes que alcanzaron a ser enviados al extranjero no generaron retornos suficientes para cubrir los costos de la temporada ni poder servir su deuda financiera”, dijo la sociedad.
Adicionalmente, señaló que durante el año 2022, la industria frutícola enfrentó lo que se denominó la “crisis logística”, originada por el aumento de la demanda mundial posterior a la pandemia y la escasez de contenedores. “Todo lo anterior provocó un incremento significativo en los costos de operación, en torno al 100%, además de graves retrasos en los tiempos de transporte internacional”, aseguró.
Por último, la sociedad afirmó que durante 2024, el mercado de la cereza experimentó una fuerte caída en los precios internacionales producto de “una sobreoferta significativa” en el mercado chino, principal destino de las exportaciones chilenas, lo que, aseguró, derivó en que los retornos promedio disminuyeran en más de 30%.
“Durante la temporada siguiente, correspondiente al año 2025, se confirmó el cambio estructural en el mercado de la cereza, derivado de la sobreoferta de cerezas producidas en Chile para el periodo entre noviembre y febrero de cada año, donde el principal mercado es China”, sostuvo la agrícola.
Venta de activos
Según afirmaron sus abogados, los factores descritos impactaron gravemente la situación financiera de Hacienda Chada, generando, en sus palabras, una situación crítica de liquidez.
Para enfrentar esta situación, la empresa dijo que decidió vender parte de sus activos agrícolas con el fin de reducir su nivel de endeudamiento: enajenó dos campos que suman 155 hectáreas y cedió un usufructo de un tercero por 192 hectáreas.
Según se explicó, los recursos obtenidos se destinaron al pago de obligaciones financieras y a la disminución de su exposición crediticia, abonando deuda por US$60 millones a acreedores financieros y a BBT.
Por otro lado, dijo que la situación financiera de BBT le ha impedido operar normalmente con entregas de anticipos a Hacienda Chada, para que ésta financie su operación con las labores de precosecha, cosecha, packing y embalaje. Por esto, destacó que a contar de enero de 2026, la agrícola "se vio en la necesidad" de incrementar la venta de fruta vía otras exportadoras chilenas y así regularizar el financiamiento de su caja operacional.
“Con todo lo anterior, y pese a todos los esfuerzos operacionales, financieros y comerciales que implementó la empresa para hacer frente a sus compromisos, se hace necesaria una reestructuración de los pasivos de Hacienda Chada S.A. por la vía legal”, sostuvo.