La industria viñatera en el mundo está atenta a Escocia, donde el gobierno estudia fijar un precio mínimo al alcohol con el fin de controlar su consumo. Chile no es la excepción, pues es uno de los países productores que está en contacto con la FIVS (Federation Internationale des Vins et Spiritueux), que ya manifestó su oposición a la medida ante la Comisión Europea.
A comienzos de este mes la FIVS, que representa a nivel internacional a todos los sectores de la industria de bebidas alcohólicas, incluyendo el vino, la cerveza y los licores, envió una carta a distintas direcciones de la Comisión Europea donde renueva su postura en contra de la medida.Acto seguido envió invitaciones a sus miembros en todo el mundo a que planteen sus posturas.
Las razones que la FIVS esgrime en su carta -disponible en el sitio web- son diversas. La primera es que la fijación de un precio mínimo es una medida contraria a las normas comerciales de la Unión Europea. Señala además que la Corte Europea de Justicia ha declarado que existen medidas menos restrictivas que aumentar los precios y que, en cualquier caso, no es proporcional para hacer frente al uso indebido que hace del alcohol una minoría.
En la misiva también afirma que la fijación de precios mínimos para el vino -incluidas las importaciones procedentes de otros países- en todos los casos está prohibida por las reglas de vino de la Unión Europea y los acuerdos internacionales.
Finalmente argumenta que “la aprobación de estas propuestas podrían en serio peligro los intereses comerciales en Escocia, el Reino Unido, el resto de la Unión Europea y en terceros países”.
Si bien Escocia no está entre los diez principales destinos de las exportaciones de vinos chilenos, esto se suma la preocupación que ha mostado la industria local por las alzas anuales al impuesto al vino comercializado que realizado Reino Unido. De hecho, fuentes del sector indicaron que Vinos de Chile ha presentado sus planteamientos al respecto a través de la FIVS, ya que el alcance de las asociaciones gremiales frente a los parlamentos es formular sus posiciones, sin poder intervenir en las decisiones.