Este miércoles la Reserva Federal publicó las actas de la reunión sostenida el 16 y 17 de junio pasado, las cuales muestran que sus integrantes apoyaron de forma unánime mantener la tasa en el rango de 3,5% y 3,75%. Sin embargo, el documento da cuenta de discrepancias entre los integrantes del banco central estadounidense respecto al futuro de la política monetaria.
Específifcamente, en la primera reunión liderada por Kevin Warsh los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, su sigla en inglés) detallan en las minutas que "todos los participantes apoyaron mantener el actual rango objetivo para la tasa de fondos federales", al estimar que la economía seguía expandiéndose a un ritmo sólido, el mercado laboral permanecía estable y la inflación continuaba por encima del objetivo de 2%.
No obstante, el documento deja en evidencia que el consenso se limitó a la decisión de junio y que existían diferencias relevantes respecto del rumbo que debería seguir la política monetaria en los próximos meses. Según las minutas, "varios participantes discutieron una variedad de escenarios para la evolución de la economía y para futuras acciones de política monetaria", en un contexto de elevada incertidumbre.
En ese debate, la mayoría planteó escenarios en los que las presiones inflacionarias comenzarían a moderarse y la inflación retomaría gradualmente el objetivo de la Fed. Bajo esas condiciones, las actas indican que "casi todos esos participantes señalaron que probablemente sería apropiado mantener o eventualmente reducir el rango objetivo para la tasa de fondos federales".
Sin embargo, otro grupo importante de integrantes advirtió que la persistencia de una inflación elevada podría requerir una postura más restrictiva. En ese escenario, "casi todos esos participantes indicaron que probablemente sería necesario algún endurecimiento adicional de la política monetaria para devolver la inflación al 2%", señalan las actas.
Esa división también quedó reflejada en las proyecciones individuales sobre la tasa de referencia. Las minutas indican que "muchos participantes" estimaron que el nivel apropiado de la tasa de fondos federales estaría dentro o ligeramente por debajo del rango actual al cierre de este año, mientras que "muchos otros participantes" consideraron que debería ubicarse por encima del rango vigente. En cualquier caso, el documento recalca que "las futuras acciones de política dependerán de la información que vaya llegando".
Las actas también revelan que "unos pocos participantes" estimaron que, dadas las condiciones económicas y la persistencia de los riesgos inflacionarios, existía un argumento para elevar la tasa de interés ya en esta reunión, aunque finalmente respaldaron mantenerla sin cambios. Asimismo, mientras "varios participantes" sostuvieron que la política monetaria ya no era restrictiva, "unos pocos" continuaron considerándola ligeramente restrictiva, reflejando diferencias en la evaluación del grado de endurecimiento vigente.
¿A qué se deben las discrepancias en la Fed?
La cautela obedece, principalmente, a la persistente incertidumbre geopolítica. Aunque el alto al fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán redujo los temores más inmediatos sobre el suministro mundial de crudo, las propias minutas identifican al conflicto en Medio Oriente como una de las principales fuentes de riesgo para la inflación y la actividad económica.
La tregua ha mostrado señales de fragilidad justamente estas últimas dos jornadas, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevas interrupciones en el mercado petrolero y de renovadas presiones sobre los precios de la energía. En ese escenario, la Fed enfrenta la dificultad de determinar si el reciente repunte inflacionario será transitorio o más persistente, lo que explica la falta de consenso entre sus autoridades sobre la dirección que debería adoptar la política monetaria en los próximos meses.
Al incierto contexto sumó elementos una señal de debilidad en el mercado laboral que juega en contra de una política monetaria más restrictiva. Según el informe de empleo publicado el jueves pasado por el Departamento del Trabajo, la economía estadounidense creó solo 57.000 puestos de trabajo en junio, por debajo de las expectativas de mercado. Aunque la tasa de desempleo bajó a 4,2%, el dato respondió en parte a una caída de la participación laboral, que retrocedió a 61,5%, mientras la fuerza laboral se redujo en 720.000 personas. Ese deterioro sugiere que un alza adicional de tasas podría aumentar los riesgos para el empleo, justo cuando la Fed intenta contener la inflación sin dañar la expansión económica.