Por Ignacia Saavedra
La crisis política en Italia siguió profundizándose ayer luego de que la segunda votación para elegir presidente de la república por parte de los 1.007 legisladores de ambas cámaras y representantes regionales terminara sin un resultado concluyente.
La centroizquierda del partido Democrático de Pier Luigi Bersani y la centroderecha de Silvio Berlusconi, levantaron la candidatura conjunta de Franco Marini (80 años).
Según el pacto, el líder del Pueblo de la Libertad apoyaría a Bersani para formar un gobierno de minoría.
Sin embargo, Marini logró sólo 521 votos, 220 sufragios menos que los dos tercios necesarios en la asamblea parlamentaria.
En la segunda votación, el respaldo para el ex presidente del Senado fue incluso menor, ya que Berlusconi y Bersani ordenaron a sus diputados, senadores y delegados de las 20 regiones del país que votaran en blanco.
Para la tercera ronda de votaciones, que se realizará hoy, las posibilidades de Marini de llegar al poder son prácticamente nulas, puesto que el pacto político quedó definitivamente roto.
Las divisiones internas que enfrenta el partido Democrático de Bersani se confirmaron en la segunda votación, cuando el grupo liderado por Matteo Renzi, que se negó a apoyar a Marini, sufragó por el ex alcalde de Turín, Sergio Chiamparini, que obtuvo 90 votos. El ex premier y ex líder comunista, Massimo D’Alema, logró a su vez 36 votos. Otros candidatos reunieron 150 sufragios.
Nicola Vendola, jefe del partido Izquierda, Ecología y Libertad (SEL, su sigla en italiano) aliado de Bersani, dijo que nominar a Marini “fue un error. El resultado es preocupante. Marini era un candidato que unía a la centroderecha, no a la centroizquierda”.
La votación por el sucesor del presidente Giorgio Napolitano, cuyo mandato termina el 15 de mayo, es un paso crucial para resolver el estancamiento provocado por las elecciones que no dieron una mayoría a ningún partido en febrero.
El gran ganador
Stefano Rodotà, el candidato del popular Movimiento Cinco Estrellas del comediante Beppe Grillo, fue el gran ganador del quiebre en la coalición de Bersani, luego de que el SEL, su principal aliado, se rebelara y rechazara el acuerdo con Berlusconi, abriendo un diálogo político con los partidarios de Grillo, que en el Parlamento cuentan con 162 senadores y diputados.
En la primera votación obtuvo más de 240 votos, mientras que en la segunda 230 sufragios llevaron su nombre.
Hoy por la mañana tendrá lugar la tercera y última llamada a los parlamentarios a votar con voto calificado de dos tercios (671 sufragios) y se cree que se repetirá la masiva avalancha de votos en blancos. Desde la cuarta votación un candidato puede ser elegido con mayoría absoluta simple, de 504 sufragios.
El jefe de Estado es un cargo en parte ceremonial pero tiene funciones políticas vitales, como Napolitano demostró en el 2011 al nombrar a Mario Monti al frente de un gobierno de tecnócratas para reemplazar a Berlusconi, quien renunció en medio de un escándalo.