El
superávit comercial de Brasil se redujo un 19,8% en 2010 hasta los
20.278 millones de dólares, el más bajo en ocho años, informó hoy el
Gobierno.
Las exportaciones crecieron un 31,4% hasta la cifra
récord de US$ 201.916 millones, según había anticipado el
ministro saliente de Desarrollo, Industria y Comercio, Miguel Jorge, en
la ceremonia en la que le cedió el cargo a su sucesor, Fernando
Pimentel.
Las importaciones avanzaron aún más, un 41,6%, hasta US$ 181.638 millones, según un comunicado del Ministerio.
El conjunto de la corriente de comercio, que engloba la suma de las
importaciones y exportaciones, creció un 36,1%, lo que evidencia la
recuperación económica de Brasil y de algunos de sus socios comerciales.
En diciembre, las exportaciones crecieron a un ritmo más fuerte que
en el conjunto del año (38,3%) hasta 20.919 millones de dólares y las
importaciones crecieron a una tasa menor, del 21%, y sumaron US$ 15.551
millones.
El deterioro de la balanza comercial es
una de las mayores preocupaciones del Gobierno de la presidenta Dilma
Rousseff, que tomó posesión del cargo el pasado sábado.
El
ministro Pimentel, al asumir su cargo, señaló hoy a la "guerra" de
divisas como la principal responsable del deterioro de la balanza
comercial brasileña y de crear "efectos perniciosos" sobre la industria
brasileña, por lo que dijo que supone el "primer desafío" de su gestión.
"Hay una evidente guerra cambiaria abierta en el mundo, que tiene
reflejos en la balanza comercial del país y un efecto perverso en la
industria", afirmó Pimentel.
El término "guerra de divisas"
fue acuñado por el ministro de Hacienda, Guido Mantega, que continúa en
el cargo en el gabinete de Rousseff.
La fortaleza de la divisa
brasileña, el real, que se ha mantenido en valores elevados frente al
dólar en el último año, es uno de los principales factores que han
encarecido las exportaciones de ese país suramericano y que han
abaratado las importaciones.
Según estudios divulgados la
semana pasada por empresas de análisis de mercado, el real acumuló una
apreciación del 108% desde 2003, en un continuo proceso de revaluación
frente al dólar que se agudizó desde 2009 y le ha restado competitividad
al país.