Hace unos meses, el Rey Carlos III, de Reino Unido, invitó a un encuentro privado a 30 empresarios de distintas partes del mundo a los que consideraba que más contribuciones habían hecho en materia de conservación medioambiental. Y entre los invitados estuvo Nicolás Ibáñez Scott, quien dentro de sus múltiples actividades filantrópicas mantiene en Escocia un proyecto de estas características. Se trata de The Kilchoan Melfort Trust, una propiedad de unas 600 hectáreas ubicada en la península de Degnish, en la costa oeste de Escocia, donde se propuso emprender una iniciativa de restauración del ecosistema, con la reintroducción de especies silvestres y mejora del hábitat. Es un proyecto similar al que desarrolla en Chile en Vodudahue, al sur de Puerto Montt, en un predio adquirido originalmente a Douglas Tompkins, en el que también emprendió un camino conservacionista.
El 31 de marzo pasado Kilchoan Melfort Trust publicó sus balances en Reino Unido, correspondientes al ejercicio terminado en 2024. Y allí se detallaron los números que ha implicado esta donación. “Durante este año, Nicolás Ibañez Scott donó al fideicomiso el terreno de Kilchoan, valorado en 4.200.000 libras esterlinas”, dice parte del texto, el que añade que la Fundación Drake, vehículo de inversión de Nicolás Ibáñez, donó al fideicomiso acciones de Kilchoan Management Limited por valor de 23.993.668 libras esterlinas y aportó 146.286 libras esterlinas en efectivo.
En la página web de Kilchoan Melfort Trust está contenida la historia de este predio. Allí se señala que, en la Edad Media, Kilchoan fue el hogar de los Macewan, una familia de bardos de Argyll. En 1906, fue vendida a un empresario de Glasgow que la utilizaba como casa de veraneo. En 1926, la compró la familia Henderson, que luego legó la finca a su sobrino, Harry Keate, y esta permaneció en la familia Keate hasta su venta en 2015 a Ibáñez.