La decisión del gobierno de no moverse un ápice en la rebaja del impuesto de primera categoría, al menos hasta ahora, ha vuelto casi imposible un acercamiento real y concreto con la oposición. De hecho, los dichos del titular de la Segpres, José García Ruminot, dándole a esta propuesta un rol central dentro del proyecto de reconstrucción nacional le han dejado escaso espacio para negociar, cuando este es el principal escollo para avanzar hacia un eventual acuerdo entre las filas opositoras.
Este miércoles le tocó el turno a los diputados socialistas de reunirse con el ministro, pero el panorama no cambió, pese a que el secretario de Estado calificó que el “tono” de las conversaciones con las bancadas opositoras como “muy positivo”. Eso sí, admitió que en el marco del periplo le han llegado muchas propuestas y solicitudes de materias que “no están contempladas” en el proyecto misceláneo.
También insistió en que la rebaja del impuesto a las empresas se mantendrá, porque “no es un capricho, porque estamos atendiendo recomendaciones de muchos organismos internacionales”, incorporando en su discurso el argumento de que por algo el exministro Mario Marcel, en su momento, también intentó una rebaja de 27% a 25% de este tributo.
Y advirtió de que “no hay, hoy día, con nuestra actual legislación tributaria posibilidad de hacer las compensaciones que, antiguamente, se hacían”, aludiendo a una de las premisas de la oposición que critica la falta de compensación para la rebaja del impuesto corporativo, de manera que el Fisco no pierda recaudación.
“Absolutamente inaceptable”
Tras la cita con el PS, el subjefe de bancada Nelson Venegas, definió la reunión como “muy interesante”, detallando que se le planteó al ministro la inconformidad de la bancada con el proyecto, a partir de lo que ha trascendido de su contenido; por lo que se le pidió al Ejecutivo que reconsidere su propuesta.
Según Venegas, el secretario de Estado les manifestó que podría haber algunas medidas sociales, algo que tampoco generó optimismo entre los socialistas, pues “los beneficios sociales son esencialmente temporales, mientras que las reformas tributarias, porque de eso estamos hablando en definitiva, son permanentes. Y eso, para nosotros, resulta absolutamente inaceptable”, sentenció.
Por su parte, el diputado Daniel Manouchehri complementó los dichos de Venegas, manifestando la preocupación de la bancada en orden a que adicionalmente a bajar el impuesto corporativo, el gobierno pretenda aprobar la fórmula de la invariabilidad tributaria a 30 años.
“Es decir, el Estado de Chile en 30 años no podría modificar esta inyección de recursos que le están haciendo a los grandes empresarios. Nosotros no vamos a caer en el juego de buscar un pequeño parche, para una medida que tiene, probablemente, la reforma tributaria más regresiva desde Pinochet”, advirtió.
Y, todo, sin la compensación necesaria, pues desde su punto de vista “no hay claridad de cuanto crecimiento genera (la rebaja de la tasa corporativa), no hay claridad respecto a los datos que entrega el gobierno”. “Por tanto, le hemos manifestado claramente al ministro nuestra posición respecto a este proyecto de ley; no van a estar los votos socialistas en estas condiciones” y harán todo lo que les permita la ley para frenarlo, agregó.