La tercera generación de la dinastía Lundin ya está en Chile. Jack y Adam, nietos de Adolf -el minero sueco que dio origen al grupo- participarán la próxima semana en la Cesco Week en Santiago, mientras el mundo minero global sigue atento el incipiente desarrollo de la nueva joya de su portafolio: Distrito Vicuña, el proyecto binacional ubicado en plena frontera con Argentina que desarrolla 50/50 junto a BHP.
El aterrizaje del CEO y del presidente del directorio de la canadiense se da, además, en un renovado impulso entre ambos países por fortalecer la integración minera, como comprometieron este lunes los Presidentes José Antonio Kast y Javier Milei.Calificado como “el mayor descubrimiento de la industria del cobre en los últimos 30 años”, Vicuña ha ido tomando forma: se presentó el informe técnico de evaluación económica preliminar (PEA), avanzó en aprobaciones ambientales en Argentina y recientemente sumó sus primeros operadores para iniciar obras tempranas.
La iniciativa de cobre, plata y oro contempla el desarrollo de dos depósitos ubicados sobre los 4.000 metros de altura en San Juan -Josemaría y Filo del Sol-, pero su principal desafío está fuera de la mina. La habilitación de un verdadero corredor logístico hacia el Pacífico convierte a Vicuña en una prueba de fuego para la integración efectiva en Los Andes.
De hecho, ejecutivos del sector advierten que, pese a la existencia de un tratado binacional desde hace más de 25 años, los intentos previos no han prosperado, por lo que Vicuña podría marcar un hito en pleno boom de la demanda por el metal rojo.

Infraestructura clave
El desarrollo del proyecto considera tres etapas, con una inversión estimada de US$ 18.000 millones por parte de Lundin. Junto con las instalaciones mineras en Argentina -que incluyen planta concentradora, molino de sulfuros y planta de electroobtención-, la iniciativa contempla construir infraestructura clave en Chile para viabilizar la operación
Según el informe técnico, el plan incluye el desarrollo de caminos de alta montaña para conectar el distrito con la Ruta 5 en la Región de Atacama. En su fase final, un corredor vial de unos 280 kilómetros unirá Vicuña con el puerto Punta Padrones, desde donde la compañía ya exporta el concentrado de cobre de Candelaria.
En ese mismo terminal, el proyecto considera la construcción de una nueva planta desalinizadora, que operará en paralelo a la existente, y una tubería de 365 kilómetros -con seis estaciones de bombeo- para abastecer de agua a la faena.
El transporte de concentrado también forma parte del diseño logístico. En una primera etapa se realizará por camión, pero posteriormente se proyecta un concentraducto de aproximadamente 300 kilómetros, desde la planta de Josemaría hasta instalaciones cercanas a la Ruta 5.
En materia energética, Vicuña contempla una interconexión eléctrica de alto voltaje al sistema argentino (SADI), mediante líneas de transmisión de 500 kV y 220 kV, junto con nuevas subestaciones y refuerzos en infraestructura existente.