El repunte de los precios del petróleo y la creciente preocupación por el crédito privado están provocando que la actividad del mercado se asemeje al período previo a la crisis financiera mundial, advierte en una nota a sus clientes Bank of America.
En el reporte elaborado por su estratega Michael Hartnett, recuerda que el precio del petróleo se duplicó, pasando de US$ 70 por barril en julio de 2007 a US$ 140 en agosto de 2008, coincidiendo con el inicio de la crisis de las hipotecas subprime que afectó a empresas como Northern Rock y Bear Stearns. La guerra con Irán, que estalló el 28 de febrero, ha impulsado los precios del petróleo más de un 60% este año.
“El rendimiento de los activos en 2026 se asemeja cada vez más a la evolución de los precios observada entre mediados de 2007 y mediados de 2008”, afirmó Hartnett en el documento. Wall Street está “operando de forma inquietante con un comportamiento similar al de 2007-2008”, añadió.
Crece la preocupación por la exposición de los bancos al crédito privado, una clase de activos que se enfrenta a reembolsos de fondos, un escrutinio de los criterios de concesión de crédito y el impacto de la inteligencia artificial en algunos prestatarios. Al mismo tiempo, el alza vertiginosa de los precios de la energía, provocada por la guerra con Irán, alimenta los temores de estanflación, donde la creciente presión inflacionaria obliga a los bancos centrales a subir los tipos de interés justo cuando el crecimiento económico se estanca.
Atención a las lecciones
El conflicto en Oriente Medio y su impacto en la inflación corren el riesgo de empujar al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés antes de lo previsto, según declaró a principios de esta semana Peter Kazimir, miembro del Consejo de Gobierno.
Hartnett señaló que la subida de tipos del BCE en julio de 2008, el mismo día en que los precios del petróleo alcanzaron su máximo, resultó ser "uno de los mayores errores de política monetaria de todos los tiempos". El BCE se vio entonces "obligado" a recortar los tipos en 325 puntos básicos 74 días después, ya que "el crédito se impuso al petróleo", con el colapso de Lehman Brothers y la caída del precio del petróleo a US$ 40 el barril.
Por el momento, el consenso del mercado sigue apuntando a un conflicto en Irán de corta duración y a que los problemas en el crédito privado no son sistémicos, según Hartnett. Esto fomenta una postura alcista, ya que los inversores confían en que "los responsables políticos siempre acuden al rescate de Wall Street".
Según Hartnett, el mayor riesgo para las acciones derivado del alza de los precios del petróleo y el endurecimiento de las condiciones financieras reside en las ganancias, más que en la inflación. Recomendó vender petróleo por encima de los US$ 100 por barril, bonos del Tesoro a 30 años con una rentabilidad superior al 5% y el dólar cuando el índice spot supere los 100, y el S&P 500 por debajo de los 6600. El rendimiento del bono a 30 años se situó en el 4,89% el viernes, mientras que el indicador del dólar alcanzó los 100,18, su nivel más alto desde noviembre, y el S&P 500 cerró la semana pasada en 6673.
Por otra parte, Sebastian Raedler, de BofA, declaró a Bloomberg Television que percibe "mucha inestabilidad en el sector crediticio, que, en mi opinión, guarda cierto paralelismo con lo ocurrido en 2007".