El papa Benedicto XVI abandonó el Vaticano y llegó a Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma, en cuyo palacio pontificio se alojará a partir de hoy, día en el que dejará de ser Papa.
Ese será el lugar donde en tres horas firmará su renuncia al Pontificado.
Acompañaron al papa Ratzinger su secretario y prefecto de la Casa Pontificia, el arzobispo Georg Ganswein, su también secretario Alfred Xuereb, monseñor Leonardo Sapienza; y su médico particular, Patrizio Polisca.
Benedicto XVI fue despedido a los pies de la escalerilla del helicóptero, un aparato de la Aeronáutica Italiana, por el cardenal decano, Angelo Sodano.
El papa llegó al helipuerto, construido en un lateral de los Jardines Vaticanos, procedente del Palacio Apostólico, en cuyo patio de San Dámaso fue despedido por un piquete de la Guardia Suiza y sus colaboradores de la Secretaria de Estado, además del secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone.
En ese momento se vio al secretario particular del papa y Prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein, llorar.
Cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosas y numerosos laicos que prestan su servicio en el Vaticano, con sus hijos y nietos, también le despidieron.
El papa comenzó a despedirse de sus colaboradores ya en la puerta de su apartamento y apoyándose en un bastón atravesó el palacio apostólico y salió al patio de San Dámaso.
En su cuenta de Twitter escribió "Gracias por vuestro amor y cercanía. Que experimentéis siempre la alegría de tener a Cristo como el centro de vuestra vida".