“Un desempeño bien positivo en circunstancias complejas”, es la evaluación que hace la exvicepresidenta del Banco Central, Stephany Griffith-Jones, de la gestión de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que llega a su fin este viernes.
La economista destacó el manejo que tuvo la autoridad monetaria de la inflación derivada de la pandemia, la que se vio incrementada tras la invasión a Ucrania. “Se logró este doble objetivo que son las metas de la Fed: mantener muy bajo el desempleo a la vez que se bajaba la inflación y la economía fue bastante dinámica”, destacó.
- Aparte de este manejo durante la pandemia, ¿hubo otro episodio que marcara el mandato de Powell en la Reserva Federal?
- Hubo una crisis financiera de los llamados bancos medianos, encabezados por el Silicon Valley Bank, que fue bastante riesgosa, pero que fue muy bien manejada por la Fed y que no llegó a mayores como se temía.
Yo en ese momento estaba en el consejo del Banco Central y estábamos preocupados y pudimos seguir cómo las acciones mismas de la Fed fueron rápidas y certeras, y evitó que la crisis se expandiera en EEUU y, posiblemente, al resto del mundo. Eso fue muy positivo.
También se le ha elogiado mucho por mantener la independencia de la Fed, al hacer frente al Presidente (Donald Trump). Que es una cosa bien importante.
Es interesante compararlo con Chile, donde también hay un profundo respeto por la autonomía del Banco Central, desde el año ‘89, cuando se estableció y ningún gobierno de ninguna tendencia política o de ninguna característica particular lo ha desafiado; han apoyado al Banco Central, han sido muy respetuosos.
Pero en el caso de EEUU había esta presión por bajar más rápido las tasas de interés y yo creo que la Fed, y el directorio de la Fed, resistieron esas presiones.
En Estados Unidos “hay factores adicionales, además de la guerra, que van a hacer difícil el manejo de política monetaria” para Kevin Warsh.
- En su última conferencia de prensa Powell reconoció que se queda para hacer contrapeso a las presiones de Trump, pero también señaló que no espera ser una “disidente de alto perfil”. ¿Es realmente posible que lo logre siendo el expresidente de la Fed?
- Lo que también él enfatizó es que la situación ha cambiado, porque la inflación ha subido, por dos razones: los aranceles que se impusieron el año pasado y también por el efecto de la guerra con Irán, que ha impulsado el precio del petróleo. Y aunque EEUU está protegido por el lado de la balanza de pagos, porque es autosuficiente e incluso exporta petróleo, igualmente el nivel de precios afecta a la canasta de bienes y servicios, y eso ya se ha visto reflejado.
Hubo una indicación, después de la última reunión de la Fed, donde se mantuvieron las tasas, que había menos apetito por seguir bajando para evitar el riesgo de inflación. Yo me imagino que esa va a ser la posición que va a tener.
Obviamente Powell va a tener menos influencia que cuando era el presidente, pero va a contribuir más a esa posición, digamos, más prudente. No es el único, porque hay varios de los gobernadores de la Fed que han señalado que es necesario ser muy prudente en continuar bajando las tasas.
- ¿La permanencia de Powell en esta la junta de gobernadores podría complicar el liderazgo entrante de Kevin Warsh?
- No creo. Escuché un poco los hearings que hicieron al nuevo presidente de la Fed (en el Congreso) y él manifestó que iba a ser muy independiente y que iba a analizar con cuidado los datos.
Entonces, si él tiene una posición parecida, yo creo que el liderazgo claramente lo va a ejercer el nuevo presidente. Pero va a ser una voz importante Powell, mientras esté en la Reserva Federal.
- ¿Cómo cree que el nuevo presidente podría manejar la sombra de Powell?
- Eso hay que ver. Es difícil proyectar lo que va a va a pasar, pero me da la impresión que técnicamente es una persona muy calificada. Lo más importante, es que mantenga esa postura de independencia defendiendo la autonomía y lo que es muy claro es que le toca también un juego de naipes difícil, porque el consumo se está desacelerando, pero sobre todo la inflación está subiendo.
Es difícil seguir bajando tasas, es como un diagnóstico un poco objetivo, pienso yo.
Por otra parte, hay todavía un cierto dinamismo que sigue en la economía estadounidense, particularmente por la productividad generada por la inteligencia artificial. Entonces ahí hay una fuente de dinamismo importante, pero también hay un riesgo, porque los precios de las acciones están muy, muy elevados y eso, si es que hay algún shock muy fuerte, podría llevar a problemas en el sector financiero.
Además, son complicados los niveles de deuda pública, son muy altos y las proyecciones de aumento de deuda pública también lo son. Entonces hay factores adicionales, además de la guerra, que van a hacer difícil el manejo de la política monetaria.