IAG sufre la peor cara de la crisis del sector aéreo. El holding que agrupa a Iberia y British Airways tras su fusión entró en números rojos en 2012 y lo hizo a lo grande: registró pérdidas de 923 millones de euros (US$ 1.199 millones), frente al beneficio de 582 millones (unos US$ 756 millones) que alcanzó la compañía en su primer año de existencia.
British Airways e Iberia son la cara y la cruz de un duro 2012. Mientras que la socia británica consiguió unos beneficios operativos (que no contabilizan extraordinarios) de 347 millones de euros, la aerolínea española se apuntaba al negativo con las pérdidas operativas de 351 millones (casi cuatro veces más que las pérdidas de 98 millones del ejercicio anterior).
Iberia como problema
Con estos mimbres, y en plena negociación de los recortes en Iberia (que implicará más de 3.800 despidos y un recorte de actividad del 15%) y en media de una oleada de huelgas, el consejero delegado de IAG, Willie Walsh, vuelve a mostrar su mano dura y lanza un aviso a navegantes: "Hemos iniciado un importante programa de transformación en Iberia, y estos resultados ponen aún más de manifiesto que la aerolínea debe adaptarse para sobrevivir".
Según Walsh, el futuro, el único futuro de la compañía española, pasa por los recortes, que deben ser permanentes. "Si quiere competir con otras aerolíneas en todos us mercados estratétcios, mientras sienta las bases para un crecimiento rentable en el futuro, deberá detener sus pérdidas de caja y ajustar su base de costes fijos de forma permantente", dice el ejecutivo.