Las señales del final del estímulo en EEUU empiezan a reducir el apetito de los inversionistas en el mercado de renta fija, en momentos en que las emisiones de bonos están en niveles récord, elevando el riesgo de que una abrupta retirada haga estallar la burbuja que se ha estado gestando en los últimos años.
La tendencia es evidente en los bonos high yield, conocidos como bonos basura, por su mayor nivel de riesgo. Según datos de Dealogic, las empresas han emitido este año bonos de alto rendimiento por US$ 254.000 millones a nivel global, 53% más que en el mismo período de 2012, con un alza de 24% en EEUU.
Pero los mayores colocadores están en China, Rusia y Reino Unido. Pese a la crisis que afecta a la región, Italia ha emitido un récord de
US$ 7.000 millones. En Europa, las emisiones ascienden a
US$ 45.300 millones este año, más que todo lo registrado en 2012 y este es el comienzo de año más activo jamás registrado, según datos de Bloomberg.
Pero si el mercado comienza a apostar a que la Reserva Federal acelerará el ritmo del ajuste toda esa deuda podría quedarse repentinamente sin compradores, disparando las tasas de interés y los costos de financiamiento para empresas y gobiernos.
En Europa, el rendimiento promedio que los inversionistas demandan para comprar bonos high yield denominados en moneda local subió 40 puntos básicos desde el mínimo de 5,24% a comienzos de mayo, y está en sus niveles más altos en dos meses. Incluso en Alemania, la economía más sólida de la región, los bonos de referencia a diez años subieron 30 puntos en mayo.
Buscando la salida
Pimco Total Return, el mayor fondo de inversiones del mundo en bonos, sufrió el mes pasado el primer retiro de clientes desde 2011, con una salida de capitales de
US$ 1.320 millones.
La semana pasada los fondos de bonos en EEUU vieron retiros por US$ 9.100 millones, el segundo mayor rescate desde 1992.
Los dos principales ETF (fondos que replican indicadores) para este tipo de deuda, SPDR Barclays High Yield Bond y el iShares iBoxx High Yield Corporate Bond, sufrieron una salida combinada de capitales US$ 660 millones en apenas unos pocos días.
Y los mercados emergentes también están viendo mayor nerviosismo. Los intereses cortos, una medida de los papeles comprados y vendidos apostando a que caerán, aumentaron a 8,5 millones el 5 de junio en el iShares JPMorgan USD Emerging Market Bond Fund. La cifra se compara con 1,9 millón el 31 de diciembre y representa 18% de las posiciones vigentes.
Si se cumplen los temores de que la Fed acelere el retiro de la liquidez “es probable que los flujos se vuelvan negativos, limitando de esta forma el acceso al financiamiento e incluso quizás aumentando las preocupaciones de default”, reconoció Citigroup en un reporte.