Por Juan Castellón
La junta de accionistas de Blanco y Negro (ByN) tenía dos objetivos específicos: por un lado aprobar el balance de gestión económica de su presidente, Carlos Tapia, y por otro, escoger la nueva directiva.
Y la tarea no era fácil, ya que la institución está cuestionada tanto por el ámbito deportivo como por el aspecto comercial, pues atraviesa acusaciones de graves irregularidades en el manejo de su gestión.
Si Blanco y Negro tuvo pérdidas en el 2011 por un monto de $ 187,9 millones, la memoria del 2012 reconoce mermas de $ 2.849,7 millones.
Los ingresos por actividades ordinarias también han disminuido, ya que durante el ejercicio 2011 contabilizó entradas por $ 14.292,5 millones, mientras que en el ejercicio pasado la sociedad recaudó sólo $ 8.009,8 millones.
Además, el ingreso por venta de jugadores (comprados por el club y formados en la institución) disminuyó drásticamente entre 2011 y 2012.
Así, mientras la memoria del año pasado reconoce ingresos por $ 496,5 millones, la de 2011 registra M$ 6.327,9 millones por este concepto.
Además existe una presunta irregularidad, debido a una asesoria que prestó el propio presidente del directorio, Carlos Tapia, por un monto de $ 66 millones por concepto de administración y gestión interna.
“El vicepresidente, Andrés Vicuña, planteó que el actual trabajo del presidente ha sido arduo, en el cual tendrá que disponer de todo su tiempo para analizar labores encomendadas por el directorio (…) por lo anterior sugiero que, atendida la dedicación exclusiva que tendrá el presidente, se hace necesario establecer una compensación que le permita desenvolverse sin problemas”, justificó el abogado Gerardo Varela al comienzo de la junta.
Estos hechos provocaron la indignación de los accionistas minoritarios, quienes en gran parte rechazaron los estados financieros de la institución.
Falta de liderazgo
El presidente de Colo-Colo dejó su cargo entre las críticas y hoy la institución cuenta con cuerpo directivo de nueve miembros: el propio Carlos Tapia, además de Paul Fontaine, Ánibal Mosa, José Tomás Errázuriz, Vanina Anabalón, Leonardo Battaglia, Leonidas Vial, Pedro Grau y el ex subsecretario de Deportes Arturo Salah (quien ingresó en reemplazo de Andrés Vicuña).
Fue precisamente este momento el que generó más rechazo entre los minoritarios, quienes interrumpieron la votación para dirigirse hacia los medios de comunicación, apostados afuera del lugar, con el objetivo de romper los sufragios frente a las cámaras
Sin embargo, los accionistas minoritarios volvieron al recinto para increpar a la mesa que dirigía la sesión compuesta por presidente Carlos Tapia, el gerente general, Álvaro Romero y el abogado, Gerardo Varela.
Éstos, tras recibir insultos y agresiones físicas abandonaron el lugar, quedando pendiente la votación por la presidencia del directorio.