A pocas semanas de los fallos de la Corte Suprema en los casos de Cencosud y BancoEstado por aplicación de cláusulas abusivas, el Banco Santander avanza en los detalles de un acuerdo conciliatorio con la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus).
Ambas partes se encuentran en pleno proceso de redacción de un documento reparatorio en el marco de la disputa judicial que mantienen por la demanda colectiva presentada en 2009 por Conadecus por el producto “Alivio Hipotecario”.
De acuerdo con fuentes conocedoras del arreglo, el contenido de la conciliación establece básicamente que se elimina todo cobro extra o abusivo a los más de 6.500 clientes que en su momento accedieron al producto y se analizará caso a caso las situaciones necesarias de reparaciones adicionales.
Raíz del problema
El “Alivio Hipotecario” fue un crédito comercial que se otorgó en forma adicional al crédito hipotecario en medio de la crisis del 2008 y ofrecía a los deudores que tuvieran sus cuotas al día bajar hasta en un 30% su pago mensual, pudiendo cancelar la deuda al término del crédito hipotecario original. El producto se entregó en una sola cuota, con vencimiento a 36 ó 48 meses plazo e incluso presuntamente habría implicado firma de pagarés en blanco, según la demanda colectiva.
“El preacuerdo es para nosotros aceptable porque responde a lo que los deudores hipotecarios pedían, que es pagar lo justo y lo que corresponde en el descuento del Alivio Hipotecario, aplicando los cargos e intereses que corresponden”, explicó el presidente de Conadecus, Hernán Calderón.
Adicionalmente, sostuvo que se tratará uno a uno los casos donde hubo judicialización, remates o entrega de casas.
Agregó que “ya un buen acuerdo era retrotraer la deuda. Pero eventuales indemnizaciones a los deudores afectados quedarán establecidas en los últimos detalles del arreglo. Era lo que le pedíamos al banco porque el producto se había transformado en algo impagable”.
El Sernac, por expresa petición de Conadecus, no se hizo parte de este proceso, tomando en cuenta de que, por sus protocolos propios, podría haber afectado un eventual acuerdo de conciliación que se llevaba adelante entre ambas partes.