La industria manufacturera de la Región del Biobío podría enfrentar un aumento de costos de producción tras la suspensión del suministro de gas natural desde Argentina, debido a alteraciones en el gas que se produce en Neuquén que activaron medidas de resguarda establecidas en la normativa chilena.
Álvaro Ananías, presidente de la CPC Biobío, advirtió que, de acuerdo a la información que maneja el gremio, según conversaciones con las empresas socias afectadas, es que la contingencia podría extenderse hasta por 10 días.
“La información que ellos (los proveedores) entregan desde Argentina es que se demorarían en resolver este problema, que es técnico, entre cinco y 10 días”, comenta el líder de la multigremial, quien añadió que este escenario obligará a algunas de las compañías a implementar una reconversión operativa, principalmente hacia combustibles fósiles como el diésel.
"El problema operativo es convertir máquinas y estructuras que tienen para poder abastecerse de otro tipo de combustible; eso significa cambiar inyectores y una serie de parámetros que hay que ajustar", explicó el dirigente, subrayando la presión técnica que hoy recae sobre sectores como el pesquero, de alimentos y manufacturero.
El mayor golpe económico para las empresas de la zona radicaría en la
imposibilidad de mitigar los costos del combustible alternativo. Ananías fue enfático en que
el uso de diésel representará un castigo financiero directo al flujo de caja de las compañías.
"Las industrias que no transportan en carretera, con la normativa que emitió el Ministerio de Hacienda, no van a poder recuperar el impuesto específico, lo cual significa agregarle un costo alto al proceso productivo durante estos días que esté suspendido el servicio", enfatizó destacando que este sobrecargo impositivo
se suma a un precio del combustible ya elevado por factores internacionales.
Fragilidad del suministro
Si bien las autoridades y la empresa Innergy, comercializadora del gas argentino, han manifestado que se realizan las gestiones para una pronta reposición del servicio, el impacto es transversal para el mundo productivo del Biobío. "Llamamos a algunas industrias socias del gremio para entender en qué están; la empresa se comunicó con ellos y ya están adoptando sus propias políticas", indicó, recalcando que la prioridad es que el flujo se restablezca con prontitud para evitar que el aumento de costos fijos termine comprometiendo la rentabilidad del sector.
En esa misma línea, Ananías puso sobre la mesa la fragilidad del esquema de abastecimiento vigente que mantiene a la industria local supeditada ante factores externos que escapan a su gestión.
Para la CPC Biobío, es urgente establecer un nuevo marco de seguridad energética que entregue certezas a la inversión y operación regional. "Nosotros tenemos que esperar que el producto argentino nos dé ciertas garantías de la entrega de este tipo de combustible y no estar sujetos a problemas técnicos que signifiquen un corte del flujo", sentenció Ananías.
En esa línea, hizo hincapié en la oportunidad de establecer conversaciones entre los gobiernos de Chile y Argentina para abordar el tema y dar estabilidad tanto a la línea de suministro, como al combustible que se transporta.