La Corte de Apelaciones de Concepción resolvió en fallo unánime que el modelo de prevención de delito de la empresa Blumar está vigente y funcional, descartando las acusaciones de "insuficiencia grave" presentadas por el Ministerio Público, durante la audiencia formalización por el accidente del pesquero Cobra, propiedad de la compañía, con la lancha Bruma.
La resolución del tribunal no sólo ratifica la decisión de no aplicar medidas cautelares a la empresa, sino que valida la estructura de cumplimiento corporativo de la pesquera al considerar que no se acreditaron falencias en sus protocolos de supervisión y control.
Alejandro Espinoza, abogado de Blumar, enfatizó que "ha quedado demostrado que las medidas adoptadas por la empresa son adecuadas y esta resolución además confirma el fallo del Juez de Garantía (de Coronel) que rechazó imponer medidas cautelares contra la compañía solicitadas por el Ministerio Público". Espinoza destacó además que la corte estableció expresamente la vigencia y suficiencia de los controles internos de la compañía.
Críticas a la fiscalía
El dictamen judicial representa un respaldo estratégico para la pesquera, ya que el tribunal determinó que no existe peligro de comisión de delitos y criticó la falta de precisión de la fiscalía al no especificar las supuestas carencias del modelo preventivo. Además, la sala advirtió una "incoherencia" en el planteamiento del ente persecutor, lo que refuerza la posición de la defensa respecto a la idoneidad de las medidas adoptadas por la organización.
En cuanto a la responsabilidad operativa, el fallo también benefició a la tripulación del Pesquero de Alta Mar (PAM) Cobra. La Corte rechazó la solicitud de arresto domiciliario para los tres imputados, manteniendo únicamente cautelares de baja intensidad, debido a que la fiscalía no logró precisar una conducta u omisión culpable por parte del personal.
Respecto a las causas que originaron el abordaje del Cobra y la lancha Bruma, los antecedentes expuestos indican que el evento ocurrió en una zona de alto tráfico marítimo donde la embarcación menor se encontraba fondeada. Sobre este punto, Espinoza subrayó que la tripulación artesanal no informó su posición por radio ni emitió señales de alerta pertinentes. “Ninguna medida que se pudiera tomar desde el Cobra aseguraba evitar el lamentable accidente”, concluyó el abogado, apuntando a las omisiones de la otra nave como el factor determinante del hecho.