“Exportar minería y no solo minerales”, es uno de los lemas que repiten al interior de las cinco empresas que conforman el Grupo JRI, holding de ingeniería perteneciente a Juan Rayo, uno de los nombres emblemáticos del mundo de los proveedores mineros de Chile.
Justamente bajo esa máxima, la segunda generación de los Rayo concretó recientemente el aterrizaje en México, tras la creación de una empresa conjunta con otro grupo familiar de extensa trayectoria en el país azteca: la conocida firma de consultoría Sacmag, ligada a la familia Risoul.
¿El resultado? Sacmag JRI Ingeniería Minera, una alianza 50/50 enfocada 100% en el negocio minero mexicano, que contempla iniciar operaciones en mayo próximo. Un dato anecdótico: en el directorio de cinco personas, todos se llaman Juan. Además de los dos patriarcas, Juan Rayo y Juan José Risoul, figuran los hijos Juan David Rayo y Juan José Risoul, y un quinto director independiente, Juan Pablo Medel.
“Después de algunos trabajos puntuales que hicimos, vimos que había espacio para llevar a cabo grandes proyectos en México y nuestros mismos clientes de ese país nos transmitieron que querían probar allá la ingeniería chilena”, contó a DF el gerente de Desarrollo de Negocios de Grupo JRI y uno de los cuatro hermanos que siguen el legado en la firma, Juan David Rayo.
Así, la nueva empresa optó por instalarse en la montañosa ciudad de Torreón, en el interior del país, conocida como la Capital Mundial de la Plata, debido a su actividad minera y metalúrgica, donde operan gigantes como el Grupo BAL, matriz de Peñoles y Fresnillo.
Entre los proyectos a los que apuntan, destacan mejoras operacionales, licitaciones de ampliación e iniciativas greenfield. “Estamos buscando vender US$ 7 millones en ingeniería en México durante el primer año”, aterrizó Rayo.
Negocio internacional
A casi 45 años de que el patriarca fundara Juan Rayo Ingeniería junto a su esposa, Nora Calderón, el grupo cuenta con 600 trabajadores y presencia en seis países, aunque el mercado chileno domina por lejos: representó el 80% de sus ingresos de $ 80 mil millones en 2025 (unos US$ 90 millones).
Por eso, el objetivo actual “es crecer lo más diversificado posible, equilibrar la balanza entre ingeniería nacional y de exportación y, ojalá, llegar a un 30-40% de ingeniería exportada”, dijo Rayo. Agregó que la meta de 2026 es aumentar un 20% la facturación del año previo.
Con una fuerte expertise en minería subterránea, diseño de procesos metalúrgicos, transporte hidráulico y relaves en general a través de sus distintas filiales, la marca opera desde hace casi 20 años en Perú y cuenta con otras empresas conjuntas en EEUU y Brasil. También pretenden replicar el formato de México en Argentina, donde están “resucitando” tras 15 años de suspensión del negocio, ante la escasa actividad del sector.
“El Gobierno de Javier Milei ha estado apoyando a las grandes inversiones y se han activado varios proyectos mineros donde nos interesa estar, así que estamos habilitando JRI Argentina y el plan es hacer una firma 50/50 con Cicon, una empresa constructora de obras públicas”, dijo el ingeniero eléctrico de la Universidad de Chile, que apunta especialmente al interés por el proyecto binacional Vicuña y las iniciativas trasandinas de litio.
Batalla por talentos
Ante el impulso del cobre, pero también frente a la guerra en Medio Oriente, Rayo afirmó que entre los proveedores se advierte una gran oportunidad. “Se vienen muchos proyectos mineros, porque se necesita mucho cobre en el mundo e incluso quizás la guerra ayude a acelerar la electromovilidad. El tema es que no existe tanta expertise minera de gran tamaño y Chile es uno de los pocos lugares del mundo donde tenemos ese conocimiento junto a Australia, entonces lo más probable es que venga una especie de batalla por esos talentos y hay que aprovecharla”.
Sobre el panorama en Chile con el nuevo Gobierno y el ingreso de megaproyectos en los últimos días, comentó: “El largo plazo claramente se ve súper bien, pero es en el corto donde luchamos los proveedores y ahí vemos una cierta demora en echar andar proyectos. Hay que aguantar, porque el futuro se viene bueno”.