Gonzalo Said y la muerte de su hija: “Uno aprende a vivir con la pena, la fe te ayuda”
En una entrevista muy personal, el presidente de Embotelladora Andina habla de la inesperada muerte de su hija mayor hace dos años. También muestra flancos menos conocidos de él, como ser un chef aficionado que tiene un Instagram de cocina desde 2018. Y se refiere al rol clave que él le da a los afectos en la empresa: “Los empresarios deberíamos hacer que nos conozcan más, porque al final somos seres humanos, que tenemos los mismos problemas comunes”.
Por: Patricio De la Paz
Publicado: Sábado 25 de abril de 2026 a las 21:00 hrs.
Noticias destacadas
Gonzalo Said, presidente de Embotelladora Andina, vicepresidente de la Sofofa, director del holding Grupo de Empresas Said Handal, dice que como empresario hay dos ideas que lo interpelan: lograr la unidad y tener una mirada común. Sentado en la amplia sala de reuniones de un octavo piso, en un edificio de Las Condes, donde funciona su family office, explica que lo importante para enfrentar ese desafío no es quedarse en el discurso, “porque las palabras se las lleva el viento”, sino convertirlo en acción, en una manera concreta de actuar.
Entusiasmado con el tema, dice: “Eso es algo que se construye. Ahí lo más relevante es el gobierno corporativo de la empresa, porque es donde fijas el tono, defines la forma de hacer las cosas. Y eso va armando la cultura hacia abajo. Y hay otro factor que hay que tener siempre en la cabeza: que cuando estás tomando decisiones, debes poner a la persona al centro. La dimensión humana es importante. Uno de repente se queda pegado en la estrategia, en el número; pero ¿qué pasa? Que todo eso dentro de la empresa está gestionado por personas. No hay que olvidarlo. Menos power point y más power reality: caminar la empresa, saludar, ver qué está pasando”.
- Usted incluso ha ido más allá y ha hablado del rol que tiene el afecto en las empresas…
- Sin duda. Y creo que ahí hay una falta de conocimiento de ambos lados, tanto del empresario como de la sociedad. Eso crea prejuicios, que hay que ir rompiendo. Los empresarios deberíamos hacer que nos conozcan más, porque al final de cuentas somos seres humanos, tenemos los mismos problemas comunes, con nuestros hijos, con el colegio, con el psicopedagogo.
- Será por eso que muchos coinciden en que usted es un empresario cercano, humano. ¿Lo ha trabajado o sale natural?
- Yo diría lo segundo. Es algo propio de la personalidad que uno tiene y también es la forma en que me educaron mis padres.
“Soy un verdadero agradecido”
Hace dos años, en abril de 2024, murió su hija mayor, Carolina. Vivía en Seattle, Estados Unidos, junto a su marido y a su hija pequeña. Tenía 32 años, estaba embarazada de siete meses. Falleció mientras dormía. “Para mí, en ese minuto fue como que se paró el mundo”, dice Gonzalo Said, su padre, emocionado.
Él estaba en México con Francisca Llona, su pareja desde hace 16 años, uno de sus hijos que vivía allá y su hermana Marisol. Habían asistido al matrimonio de un sobrino. Desde allí, viajaron los cuatro lo más pronto que pudieron a Seattle. Dice que él tenía un objetivo en la cabeza: traer a su hija de regreso a Chile. “Eso lo sentí como mi misión”.
- Cuando ocurrió lo de su hija, le tocó a usted recibir ese afecto y esa empatía que tanto ha defendido en el mundo empresarial. ¿Qué sintió?
- Fue una solidaridad impresionante. Hubo muchos llamados ofreciendo ayuda. En ese momento no existían barreras, ni cargos ni nada; sólo gente que te acompañaba. Y cuando llegué acá, a Santiago, hubo mucha gente que fue al funeral, que me acompañó, algunos hablándome, otros en silencio. A mí todo eso me emocionó mucho y soy un verdadero agradecido. Por eso (pocos días después de la muerte de su hija) escribí la columna Gracias.
- ¿En Seattle también se sintió acompañado?
- Sí. Todos los amigos chilenos que estaban estudiando allá con mi hija, quien estaba en esa ciudad con su marido y mi nieta, funcionaban como si fueran una familia. Impresionante. En esos días que esto ocurrió se turnaban para llevar el desayuno, otros el almuerzo, otros la comida, otros para sacar a pasear a mi nieta, mientras nosotros estábamos en todos los trámites. Yo no los conocía mucho. Había ido un par de veces, conocía a algunos.
- En su columna Gracias escribió: “Frente a esta tragedia nunca estuvimos solos”.
- Nunca estuvimos solos. Después, venían personas a verme a la oficina, iban a la casa. Yo lo que siempre hice con la gente fue hablar de esto, de lo que había pasado. Eso es muy sano.
- Difícil y doloroso también…
- Uno se pone un caparazón, porque dices: “Sufrí tanto, que no quiero sufrir más”. Pero hay que atreverse a abrirse y poder compartirlo, porque además ayudas a otros. Además, en mi familia ya habíamos vivido algo así. Yo soy el menor de seis hermanos, pero éramos siete. Justo entre los tres mayores y los tres menores murió una hermana, Cecilia. A los 3 años, de neumonía. Yo no alcancé a conocerla, pero sí veía a mi padre cómo la seguía recordando, la tenía en el velador, viajaba con una foto de ella. Al mismo tiempo él seguía trabajando, seguía para adelante.
"Uno se pone un caparazón, porque dices: 'Sufrí tanto, que no quiero sufrir más'. Pero hay que atreverse a abrirse y poder compartirlo, porque además ayudas a otros. Además, en mi familia ya habíamos vivido algo así".
“La vida no termina aquí”
- En su columna decía que la fe fue otro apoyo que usted tuvo para enfrentar este golpe duro. ¿De qué forma lo ayudó?
- Fui criado en un ambiente de fe, por mi padre y mi madre. No sólo misa dominical, sino de fe vivida y sentida.
-¿Pero cómo lo ayudó en el caso concreto de la muerte de su hija?
- La fe no te responde la pregunta de por qué esto pasó… Entonces, ¿en qué me ayudó la fe? En no seguir preguntándome el porqué. No lo hice más. No quise seguir investigando nada. Dejé de cuestionarme qué habría pasado si hubiese hecho esto o esto otro, porque si no yo iba a entrar en una depresión. La fe hace que uno diga que estos son los misterios de la vida; y además hace que uno sepa que ella está de todas maneras en un mejor lugar del que estamos nosotros, ya que aquí estamos de paso. La vida no termina aquí, hay un más allá.
- Hay una cita de San Pablo que usted dice le resonaba en esos días: “Cuando soy débil, entonces soy poderoso”.
- Sí. Eso es bajar la guardia y aceptar. Decir, con humildad, que esto me tocó a mí.
- ¿Y convencerse también de que, pese a todo, la vida sigue?
- Efectivamente. Dije: tengo más familia, hijos, nietos, y tengo que estar bien.
"La fe hace que uno diga que estos son los misterios de la vida; y además hace que uno sepa que ella está de todas maneras en un mejor lugar del que estamos nosotros, ya que aquí estamos de paso. La vida no termina aquí, hay un más allá".
“Sin enojarme, sin cuestionar”
- ¿Qué recuerda de esos días?
- Recuerdo haber pensado: “Yo no me voy a enojar con la vida, no me voy a enojar con Dios, soy un hombre de fe. Hay cosas que no tienen explicación, estos son los misterios de la vida”. Y desde ahí nunca me enojé, nunca reclamé. Me resigné.
- Tras dos años de duelo, ¿cómo vive y siente hoy esta pérdida?
- La pena nunca se va, está ahí siempre. Uno aprende a vivir con la pena, la fe te ayuda. También soltar, dejar ir. Creo que una de las cosas que yo hice fue soltar rápido. Sin enojarme, sin cuestionar. Por otro lado, soy un agradecido. Fueron 32 años de su vida acá. Los vivió a concho. Yo hice todo con ella, no quedaron pendientes. Y lo otro que también me sostiene y que soy un agradecido es el inmenso regalo que me dejó, que es mi nieta.
- ¿Se encuentra algo parecido al consuelo? ¿o se trata de aprender a vivir, como se pueda, con esa herida?
- La herida nunca sana. No hay consuelo en el mundo que te sane esa herida. Uno está con una herida abierta, pero se va transformando: al principio en dolor, después ya la llevas como compañía y aprendes a manejarla. Pero en estas cosas no hay receta, cada persona tiene su manera de vivir su luto. Hay gente que se queda pegada, que no lo supera y obviamente afecta psicológicamente. Por eso yo dije: “No me voy a enfermar, no hay nada más que puedo hacer”. Si tú miras racionalmente lo que ocurrió, no tiene razón de ser, es anti natural que un padre deba enterrar a un hijo, pero desde la fe, como te decía, estos son los misterios de la vida.
"Si tú miras racionalmente lo que ocurrió, no tiene razón de ser, es anti natural que un padre deba enterrar a un hijo, pero desde la fe, como te decía, estos son los misterios de la vida".
- ¿Es cierto cuando se dice que al sufrir golpes como éste, uno decide vivir la vida de otra manera?
- Absolutamente. Uno tiene distintos golpes en la vida que te enseñan y caminas distinto en la vida. Cuando era joven, cualquier problema era para mí un túnel oscuro. Ahora uno se los toma con calma. Todo tiene solución en la vida. Lo único que no puedes arreglar es la muerte.
- ¿En qué cosas concretas recuerda hoy a Carolina? ¿lleva usted alguna foto, así como lo hacía su padre?
- Siempre (e indica su celular). Y también en la billetera.
“Devolver la mano”
Gonzalo Said vuelve al comienzo de la conversación. Habla de empatía, de cómo las empresas deben construir la confianza. Tanto al interior de ellas, como con el entorno con que se relacionan. “El desafío actual de las empresas ya no es sólo crecer. Porque por un lado tienes mucha incertidumbre y porque además ha entrado un actor muy relevante que años atrás no era tan así: una sociedad cada día más exigente. Entonces la clave es construir confianza. Te la vas ganando con consistencia, con transparencia, y al final se refleja en los resultados”.
- Usted ha encontrado formas de ser empático. Por ejemplo, la creación del Centro de Parkinson (CENPAR), impulsado por su hermana Marisol, y con su apoyo. A partir de una situación familiar, además.
- Cuando a mi padre, que en paz descanse, le vino el Parkinson, nos dimos cuenta de que en Chile faltaba más conocimiento del tema. Mi padre tuvo la suerte de poder atenderse afuera, y nos dimos cuenta de que en Estados Unidos el tratamiento era menos pastillas y más temas de psicología, de kinesiología. Nos propusimos traer ese conocimiento para acá, logramos conectar con la National Parkinson Foundation. Dijimos entonces que haríamos filantropía gestionada, que no muchas familias hacen. Y así ha funcionado este centro, donde atendemos de todo, privados, Fonasa. Es poder devolver la mano.
"Cuando a mi padre, que en paz descanse, le vino el Parkinson, nos dimos cuenta de que en Chile faltaba más conocimiento del tema. Mi padre tuvo la suerte de poder atenderse afuera, y nos dimos cuenta de que en Estados Unidos el tratamiento era menos pastillas y más temas de psicología, de kinesiología"
Entonces recuerda una historia, otra vez emocionado: “Una vez un paciente me contó que a él le habían dicho que no iba a caminar más. Pero mientras me lo contaba, iba ahí caminando conmigo. Él me dijo que eso lo había logrado con dos meses en CENPAR”.
La cocina de un chef aficionado: "Es para mí un refugio"
En 2018, por sugerencia de sus hijos, Gonzalo Said abrió una cuenta de Instagram para mostrar un lado distinto: que es un avezado chef aficionado. Para eso usó su segundo nombre y su año de nacimiento: @chefcarlos64 tiene hoy 2.363 seguidores y 672 publicaciones.
“Eso es para mí un refugio, aunque últimamente me he puesto flojo en subir publicaciones. Cocinar me fascinó desde chico. Cuando con mis hijos vivíamos todos juntos, yo cocinaba y ellos probaban y se sentían comiendo gourmet, ya que yo me preocupaba mucho también de la presentación de los platos. Recuerdo que en unas vacaciones me dijeron que por qué no me hacía un Instagram con eso. Dije que sí, pero con una condición: que yo no aparecería. Que podía aparecer mi voz, mis manos, pero no yo”, cuenta.
“Empecé y me encantó. Me fui perfeccionando con la ayuda de mis hijos, que son secos para el Instagram. Que la cámara, que la música, que el horario. Yo en la cocina soy anti recetas, pero tanto me molestaban que al final terminé poniéndolas. La cocina es también un lugar de encuentro con mi pareja, Francisca”.
“Recuerdo que en pandemia, mis hijas me pidieron que les hiciera clases online de cocina a sus amigas. Entonces armamos un cuento. Ellas me ayudaron a armar todo en la cocina, ponían el trípode, la cámara. Yo les mandaba antes los ingredientes y en las clases las tenía a todas en una tele. Ibamos cocinando paso a paso”.
"Recuerdo que en pandemia, mis hijas me pidieron que les hiciera clases online de cocina a sus amigas (...). Yo les mandaba antes los ingredientes y en las clases las tenía a todas en una tele. Ibamos cocinando paso a paso".
“Cuando voy a comer a restaurantes voy probando cada cosa por separado y hasta le saco foto a los platos para después intentarlos en casa. Es una interpretación, claro; porque uno no es chef profesional, es amateur. Pero lo repito y lo repito hasta que me sale. A veces mis hijos me dicen que ya es demasiado con esta cuestión”, comenta y sonríe.
- ¿Alguna recomendación? ¿algo que lo tenga entusiasmado?
- La cojinova. Es el mejor pescado, para mí fue un descubrimiento. Yo la hago ceviche o tiradito.
Te recomendamos
ARTICULOS RELACIONADOS
LO MÁS LEÍDO
Newsletters
Expertos y ANP alertan que artículo que suma una excepción a la Ley de Propiedad Intelectual afectará los derechos de autor de la prensa
El artículo 8° permitirá que terceros usen grandes volúmenes de datos -texto, sonido e imagen- sin pagar derechos de autor, siempre y cuando la actividad “no sea una explotación encubierta de las obras protegidas”.
El rol de los directores independientes en voz de Manola Sánchez (Bci), Rafael Fernández (SAAM) y Rafael Guilisasti (Concha y Toro)
Sostienen que hoy el foco está en el resguardo de conflictos de interés, su rol como complemento estratégico y la capacidad de enriquecer la discusión al interior del directorio.
BRANDED CONTENT
¡Openday llega a Valdivia!. Una instancia abierta y gratuita dirigida a todo público
El evento se realizará el miércoles 22 de abril en el Work/Café Valdivia. Combinará educación financiera, asesorías personalizadas y contenidos prácticos para apoyar decisiones de inversión, en un escenario de mayor incertidumbre y en plena Operación Renta.
¡Openday llega a Valdivia!. Una instancia abierta y gratuita dirigida a todo público
El evento se realizará el miércoles 22 de abril en el Work/Café Valdivia. Combinará educación financiera, asesorías personalizadas y contenidos prácticos para apoyar decisiones de inversión, en un escenario de mayor incertidumbre y en plena Operación Renta.
Dra Susan Bueno y el impulso que la mueve a avanzar, investigar y aportar a la sociedad.
Su curiosidad temprana la llevó a estudiar las enfermedades infecciosas y a contribuir en el desarrollo de la primera vacuna aplicada masivamente en Chile contra el Covid-19. Hoy, la Dra. Susan Bueno, reconocida en 2024 como inventora del año, continúa aportando desde la investigación al fortalecimiento de la salud. Mira aquí su entrevista
Instagram
Facebook
LinkedIn
YouTube
TikTok