Bajan los precios y sube el inventario. El licor más famoso de China, el Maotai, se ha convertido en una víctima involuntaria del renovado ímpetu del gobierno por controlar el despilfarro en la Administración.
La lujosa bebida es la favorita de los cuadros comunistas para los banquetes, una de las partidas de gasto que los nuevos líderes se han comprometido a controlar.
El Maotai –también conocido como Moutai- es un tipo de baijiu (licor tradicional chino) que se destila con sorgo desde los tiempos de la dinastía Qing en el pueblo homónimo de la provincia de Guizhou, en el sur. Una botella estándar de medio litro (de 53 grados) cuesta hoy alrededor de US$ 156, un 60% menos que hace un año. Las acciones de la compañía, que cotizan en la bolsa de Shanghai, han bajado un 40% desde hace nueve meses.
No existe un cómputo oficial de los gastos superfluos de la Administración. Una estimación de finales de marzo de un centro de estudios de Zhejiang situaba en
US$ 143.000 millones el desembolso de los diferentes niveles de gobierno en todo el país en comidas, viajes al extranjero y vehículos oficiales. La cifra -desmentida por algunos funcionarios- equivaldría a alrededor de 2% del PIB de 2012.
Desde que se hizo con las riendas del país, el presidente Xi Jinping ha tratado de convencer a la opinión pública de que va a enfrentarse en serio a la corrupción y el despilfarro, convirtiendo esta lucha en uno de sus estandartes.
El 4 de diciembre del año pasado, el Politburó aprobó ocho medidas destinadas a frenar el derroche de la burocracia. Al término de la Asamblea Popular Nacional, el pasado 17 de marzo, el primer ministro Li Keqiang se comprometió a reducir los gastos del gobierno, disminuyendo el número de funcionarios y el despilfarro en comidas y coches oficiales. La política oficial ahora es que estos dispendios sólo pueden disminuir, aunque el presupuesto del Estado siga creciendo.
Daños colaterales
Esta austeridad no sólo está afectando a la industria del baijiu. Muchos restaurantes de lujo, próximos a las oficinas gubernamentales y del Partido Comunista, también están sufriendo el bajón.
En Beijing, los locales de más alta categoría han reportado una caída de sus ganancias del 35% desde diciembre, de acuerdo al semanario financiero The Economic Observer.
Las joyas y los hoteles de lujo también han salido perdiendo.