La decisión de Endesa de contratar al ex presidente José María Aznar como asesor para aprovechar sus buenas relaciones en Latinoamérica no impidió que el gobierno argentino terminara por doblarle la mano al gigante eléctrico español.
Hasta las oficinas del poderoso ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, llegó ayer en persona nada menos que el director ejecutivo de Endesa, Andrea Brentan, quien llevaba bajo el brazo los planes de la compañía para invertir 550 millones de pesos argentinos (US$ 138 millones) este año en su filial trasandina, Edesur.
La cifra es 30% superior a lo previsto el año pasado y la decisión se tomó luego de que a comienzos de mes la Casa Rosada amenazara a la compañía con rescindir sus contratos si no incrementaba sus inversiones en la unidad local.
Las autoridades trasandinas habían impuesto una multa de US$ 12,5 millones a la compañía y ordenado una auditoría a su operación debido a los cortes de luz que afectaron a Buenos Aires entre Navidad y año nuevo. Las mismas medidas se aplicaron a los demás operadores eléctricos afectados, Edenor y Edelap.
Los cortes se produjeron en momentos que las temperaturas en la capital alcanzaban niveles máximos, incrementando la demanda por electricidad para el uso de aires acondicionados.
Los reclamos de mayores inversiones del gobierno argentino chocan, sin embargo, con su política de mantener congeladas las tarifas, que son actualmente las más bajas de Latinoamérica. Esto no sólo reduce los márgenes para invertir en nueva infraestructura eléctrica sino que además incentiva el consumo de los usuarios.
Ultimátum del gobierno
De Vido se reunió el 3 de enero con representantes de la embajada de Italia, donde está basada la controlara de Endesa, Enel, para exigir la llegada al país de los ejecutivos. Vamos a ver hasta qué punto el propio contrato puede sufrir el riesgo de rescisión, dijo el ministro que le dio un plazo de diez días a Edesur para anunciar un aumento de sus inversiones.
La empresa, sin embargo, subrayó que la visita de Brentan fue un gesto de buena voluntad hacia el gobierno.
Durante el encuentro de ayer, los funcionarios del ministerio de Planificación le transmitieron al máximo ejecutivo de Endesa las deficiencias que, según ellos, tiene el servicio que brinda Edesur y, en menor medida, el de la Central Térmica Costanera, también controlada por Endesa.
Ahora el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) deberá determinar si las inversiones anunciadas por el ejecutivo son suficientes, afirmaron voceros del ministerio argentino.
Además, el organismo ya informó a las compañías que tendrán que hacerse cargo de resarcir a los usuarios afectados por los cortes que hayan sufrido daños en electrodomésticos. Las nuevas inversiones de Edesur incluyen ampliar la potencia de subestaciones destinadas a los 380 mil usuarios del sur de Buenos Aires.