Internacional
Nuevo presidente y viejos problemas en Venezuela
A nueve días de los comicios presidenciales, el candidato oficialista Nicolás Maduro corre con ventaja, pero los desequilibrios económicos se están profundizando rápidamente.
Por: Equipo DF
Publicado: Viernes 5 de abril de 2013 a las 05:00 hrs.
Por Marco Fajardo
A un mes exacto de la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez, varias cosas parecen claras: uno, que su sucesor, Nicolás Maduro, ganará las elecciones del 14 de abril. Y dos, los desequilibrios económicos han seguido profundizándose después de su fallecimiento.
Según una encuesta de International Consulting Services (ICS), publicada el miércoles por el diario local de negocios El Mundo, la intención de voto de Maduro es de 56,9% frente a 41,1% del opositor Henrique Capriles.
El director del ICS, Lorenzo Martínez, dijo que “aún cuando en apenas una semana que queda de campaña, el candidato Capriles intensificara sus acciones, mostrara algún plan de gobierno o convenciera a los votos duros, estaría cuesta arriba, (es) casi imposible que pueda disminuir esa brecha a su favor”.
Con el triunfo en el bolsillo, a nivel económico las perspectivas en cambio no son nada alentadoras para el oficialismo.
Tras un sólido crecimiento de 5,5% en 2012, impulsado por un masivo plan de gasto fiscal, la agencia Fitch ahora proyecta que la economía se desacelere, afectada por una menor expansión fiscal, la devaluación de la moneda, la elevada inflación y cuellos de botella en el suministro de moneda extranjera al sector privado. “El próximo gobierno se enfrentará al desafío de consolidar su posición y al mismo tiempo rebalancear a la economía venezolana”, advirtió.
Por estas razones, la semana pasada la agencia mantuvo en negativa las perspectivas para la calificación del país.
Problemas económicos
Uno de los principales problemas de la economía es el desabastecimiento.
El Banco Central de Venezuela (BVC) y el Ministerio de Finanzas informaron ayer al gobierno que en el primer trimestre aumentó la escasez de 17 alimentos, tales como la harina de trigo, los aceites, el azúcar y la leche en polvo.
La escasez ha alcanzado ribetes dramáticos. La semana pasada, la empresa Protinal-Proagro, una productora de pollos, publicó a página completa en un diario un comunicado advirtiendo que sus animales corrían riesgo de morir de hambre y pidiendo al gobierno la liquidación de divisas para comprar los insumos que requería para alimentarlos, como maíz, grasa y soya.
Entre las propuestas para aliviar la escasez está diseñar un plan de abastecimiento que garantice los inventarios de materia prima de empresas de pan y cereales. También recomiendan estudiar los tiempos de liquidación de divisas y de los trámites de importación del rubro de las carnes, así como “estudiar el impacto que puede genera en el mercado la medida de aplicar precios sugeridos a todos los alimentos”.
Pero al problema del desabastecimiento se suma también la inflación, una de las más altas del mundo. El BVC y el Ministerio de Finanzas advirtieron que el alza de precios se disparó 2,8% en marzo, el mayor avance para este mes en cuatro años. El acumulado en doce meses alcanzó 25,2%.
El desabastecimiento y la inflación se retroalimentan, y apuntan además a otro problema, que es el control cambiario. Tras diez años las restricciones a la divisa han alcanzado extremos tragicómicos.
La semana pasada, por ejemplo, el presidente Maduro pidió encarcelar a los creadores de un sitio web que informaba sobre el valor de dólar paralelo, lechugaverde.com. El sitio efectivamente desapareció de la red, dejando en ascuas a miles de venezolanos que habían confiado en su servicio para pagar operaciones en dólares fuera del país. La ley contempla siete años de cárcel tan sólo por citar la tasa de cambio del mercado negro.
Aunque oficialmente el dólar cotiza a 6,30 bolívares, ayer otro sitio, dolartoday.com, informaba que el paralelo está en 22,83 bolívares, tomando como referencia las casas de cambio de la fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta.
El gobierno ha intentado enfrentar el problema de distintas formas, sin éxito hasta ahora. Como la adquisición a través de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) es engorrosa y pueden pasar meses entre que los empresarios solicitan autorización para comprar divisas y su efectiva recepción, el gobierno ahora decidió subastar divisas en el Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad).
La semana pasada, el gobierno realizó el primer remate de dólares entre 383 empresas inscritas en el Cadivi. Fueron US$ 200 millones y la puja reveló una cotización promedio de entre 13 y 14 bolívares, más del 100% del valor oficial, según las consultoras Ecoanalítica y Econométrica, ya que el gobierno no reveló una cifra final.
Esto dio pie para que algunos hablaran de una devaluación encubierta. “La introducción del Sicad da lugar a una mayor devaluación del tipo de cambio promedio de Venezuela, aunque el gobierno prefiera no reconocerlo formalmente debido a las elecciones presidenciales”, indicó un reporte de Credit Suisse.