El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a presionar a Irán y reactivó el ultimátum para la reapertura del estrecho de Ormuz, fijando nuevamente plazo de 48 horas mediante una publicación en su red social Truth Social.
“¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para que llegara a un acuerdo o abriera el estrecho de Ormuz?”, escribió el mandatario, agregando que “el tiempo se está acabando: 48 horas antes de que se desate el infierno”, en una advertencia que marca un nuevo endurecimiento de su posición.

El anuncio se da tras una secuencia de plazos y ajustes en la estrategia de Washington. Inicialmente, Trump había dado un ultimátum más breve, que luego decidió extender ante señales de negociación con Teherán. En ese momento, incluso planteó que existía espacio para avanzar en un entendimiento, lo que llevó a postergar eventuales acciones militares.
Sin embargo, las conversaciones no prosperaron y en los últimos días se diluyeron las expectativas de acuerdo, lo que derivó en el retorno de una postura más confrontacional por parte de la Casa Blanca.
El estrecho de Ormuz se ha visto afectado por el conflicto en Medio Oriente, elevando la tensión internacional y generando efectos en los mercados energéticos. La posibilidad de una interrupción prolongada del tránsito por esa vía ha sido uno de los principales focos de preocupación para gobiernos y actores económicos.
En este contexto, Trump ha combinado mensajes de apertura al diálogo con advertencias directas, en una estrategia que ha ido variando según la evolución de los contactos diplomáticos. La reactivación del ultimátum refleja el deterioro de esas gestiones y la intención de aumentar la presión sobre Irán en un escenario marcado por la incertidumbre.