Las bolsas de Santiago y Nueva York tomaron rumbos contrarios este miércoles. Estados Unidos prolongará su tregua con Irán hasta cerrar un acuerdo de paz, noticia que de todas formas no hizo caer los precios del petróleo, viendo que cruzar el estrecho de Ormuz todavía es un viaje sólo para valientes.
El S&P IPSA se hundió 1,1% a 11.001,88 puntos en esta cuarta jornada de pérdidas, arrastrado en buena medida por las acciones de Latam (-3,3%), el Banco de Chile (-2,6%) y Cencosud (-1,7%).
Las tasas swap subieron por tercera jornada consecutiva, pues los operadores están volviendo a tomar en serio la idea de que el Banco Central subiría la Tasa de Política Monetaria, quizás tan pronto como en junio. Agentes extranjeros han corrido a firmar contratos donde compran tasa variable, posiciones que se beneficiarían de dicho escenario.
Mirando hacia el resto de Latinoamérica, el índice de la bolsa de Brasil tuvo una baja aún más profunda que la del IPSA. Mientras que en Europa, los selectivos anotaron caídas moderadas.
Distinto fue en Wall Street, donde el Nasdaq creció 1,6%, el S&P 500 aumentó 1,1% y el Dow Jones ganó 0,7%. La temporada de resultados de empresas estadounidenses la ha entregado un soporte particular a la principal bolsa del mundo. Con este avance, tanto el Nasdaq como el S&P 500 lograron nuevos máximos históricos.
Situación del estrecho
Las plazas occidentales en general venían de cerrar en rojo este martes, en medio del nerviosismo por la noticia de que la delegación estadounidense suspendió su viaje a Pakistán -sede de las negociaciones de paz- por la falta de respuesta iraní a sus propuestas.
Esto ocurrió ad portas a lo que se había planteado como fecha límite para este miércoles en la tarde. Sin embargo, posterior al cierre del mercado estadounidense, Trump anunció esta prolongación indefinida del alto al fuego. Según el mandatario, fue a petición de Shehbaz Sharif, el primer ministro pakistaní, hasta que los líderes y representantes de Irán "puedan presentar una propuesta unificada", en un contexto de fragmentación del régimen persa.
Pero los precios de la energía no cedieron. De hecho, el petróleo Brent ganaba 3% para sobrepasar la marca de US$ 100 por barril, viendo que aún no hay señales de una pronta normalización del tráfico de energía desde el golfo Pérsico.
"El impacto del anuncio fue limitado, y los precios del petróleo apenas variaron. La situación sobre el terreno no ha cambiado significativamente desde el inicio del conflicto, con el estrecho de Ormuz efectivamente cerrado y aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial fuera del mercado global", apuntó el director de ActivTrades, Ricardo Evangelista.
De acuerdo con Dilin Wu, estratega de Estudios en Pepperstone, "los mercados asumen ahora en gran medida que ambas partes seguirán utilizando las negociaciones como palanca, sin una resolución inmediata de cuestiones estructurales de larga data, como el programa nuclear y las disputas sobre las rutas marítimas estratégicas. Se trata de desacuerdos profundamente arraigados que es poco probable que se resuelvan a corto plazo".
Ya conocido el anuncio de Trump, no tardó en surgir la noticia de que Teherán detuvo a dos buques en el estrecho de Ormuz, escoltándolos a sus aguas territoriales por "poner en peligro la seguridad marítima". Esto siguió a reportes de la autoridad marítima de Reino Unido señalando que dos naves fueron atacadas en el pasaje.
Dado que gran parte del optimismo inicial por el cese de los bombardeos ya se descontó en los precios, según explicó Wu, "la atención se está desplazando hacia una variable más importante: si la elevada y prolongada subida de los precios acabará forzando un ajuste de la oferta y la demanda que comience a dominar la fijación de precios".
Evangelista advirtió que "cuanto más persista esta situación, mayor será el impacto de la crisis de suministro causada por el bloqueo, y mayor será el precio que los operadores estarán dispuestos a pagar para asegurar futuras entregas de crudo. En este contexto, es probable que los precios se mantengan cerca de los niveles actuales a corto plazo, con riesgos al alza que aumentarán cuanto más se prolongue la interrupción".