El proyecto de tren entre Santiago y Valparaíso volvió al centro del debate, pero no por avances concretos, sino por las diferencias que abrió entre autoridades y actores regionales. A las dudas sobre tiempos de viaje y financiamiento, se sumaron definiciones contrapuestas sobre el tipo de iniciativa que está en carpeta, instalando incertidumbre sobre su viabilidad y alcance.
El delegado presidencial de Valparaíso, Manuel Millones, marcó distancia respecto de la idea de un tren rápido y precisó el alcance del proyecto impulsado por la anterior administración. “No es un tren rápido, es un tren interurbano. Sus características prácticamente son 90 minutos...”, señaló la autoridad en una entrevista con el programa En Agenda, del medio local Radio Digital.
En esa línea, precisó que uno de los principales obstáculos es la duración del viaje. “Cualquier proyecto que esté sobre una hora y media es inviable”, afirmó, advirtiendo que la eventual ampliación de la Ruta 68, con más túneles y mayores estándares de velocidad, podría restarle competitividad al tren frente al transporte por carretera.
De este modo, también puso el foco en el alto costo de este tipo de iniciativas, señalando que suelen requerir subsidios estatales. “Hoy no estamos en condiciones de aportar subsidios porque no tenemos recursos”, explicó, subrayando que el financiamiento es un factor clave al momento de evaluar la continuidad del proyecto.
Manuel Millones, delegado presidencial de Valparaíso.
En esa línea, coincidió con lo planteado por el nuevo ministro de Obras Públicas, Martín Arrau y su par de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, quienes han sugerido revisar la propuesta.
Según indicó Millones, el cambio de Gobierno abre la posibilidad de replantear la iniciativa, considerando la necesidad de avanzar hacia un sistema de transporte eficiente y sostenible entre Valparaíso y Santiago.
Cabe recordar que la propuesta del tren interurbano Valparaíso - Santiago, impulsado por el Gobierno anterior, contempla un trazado que pasa por La Calera, conectando luego con Limache, Viña del Mar y Valparaíso, utilizando parte de la infraestructura existente, como la tercera vía de carga y servicios suburbanos.
Gobierno regional
Desde el Gobierno Regional, en tanto, el gobernador Rodrigo Mundaca defendió el desarrollo ferroviario, poniendo el acento en su aporte ambiental y territorial. “Es una de las formas que tenemos para combatir el cambio climático, a propósito de la alta dependencia de las fuentes de energía fósil, gas, petróleo y carbón”. Asimismo, destacó el rol del tren más allá del transporte. “Los ciudadanos comprenden la importancia que tiene el tren como un medio de transporte y movilidad, pero no solamente un medio de transporte y movilidad, también un medio de integración territorial, de descentralización territorial”.
Déficit de ejecución
En tanto, el presidente de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, Javier Torrejón, advirtió que el principal problema no es la falta de iniciativas, sino su ejecución, en un contexto donde varias obras de gran escala se han entrampado o postergado por años. A su juicio, el país arrastra un problema estructural en materia de inversión, con proyectos que se anuncian, pero no logran materializarse en plazos razonables. “Chile no tiene un déficit de ideas, tiene un déficit de ejecución”, afirmó.
Respecto del tren, planteó que puede ser una alternativa relevante para la conectividad de la región, pero siempre que cumpla con estándares claros de tiempo, eficiencia y viabilidad, de modo que efectivamente aporte a la movilidad de las personas y a la actividad productiva. En ese sentido, insistió en que el desafío no solo pasa por definir proyectos, sino por generar condiciones que permitan avanzar en su ejecución, con mayor certeza y menores tiempos de tramitación.