1.- Peso chileno: target $ 800 a fin de año
El peso chileno cotiza en torno a $ 870, pero mantenemos una visión constructiva. El cobre, la exportación más importante de Chile, sigue muy elevado, con un déficit de oferta estructural debido a la transición energética y la explosiva demanda de centros de datos para inteligencia artificial. El petróleo, en cambio, enfrenta un exceso de oferta significativo, lo que mantiene los costos de importación acotados. Esto representa un alivio neto importante para la balanza comercial chilena. A eso se suma la agenda económica promercado del presidente electo Kast, que debería atraer inversión extranjera y reducir la prima de riesgo país. El dólar más débil a nivel global completa el cuadro: vemos el peso chileno apreciándose contra el dólar hacia $ 800 hacia fines de 2026.
2.- Acciones internacionales: diversificar fuera de EEUU tiene sentido hoy
Tras años de rezago, las bolsas internacionales lucen atractivas por valoración. Las acciones emergentes, en particular Brasil e India, combinan fundamentos sólidos, crecimiento superior y múltiplos significativamente más bajos que los del S&P 500. Brasil se beneficia del superciclo de commodities y el hecho de que el banco central tiene mucho espacio para recortar tasas; India mantiene un crecimiento estructural que pocos mercados pueden igualar. El dólar más débil actúa como viento de cola adicional, amplificando los retornos en moneda local. Para el inversor chileno con alta concentración en activos locales, la diversificación internacional no es solo una opción, es una necesidad.
3.- Oro: la cobertura geopolítica sigue vigente
El oro cotiza cerca de los US$ 5.000 la onza, respaldado por una confluencia de factores que no se disipan fácilmente: tensiones en Medio Oriente, compras récord de bancos centrales —China acumula reservas por decimoquinto mes consecutivo— y un dólar en retirada. En este contexto, en UBS vemos el oro en $ 6.200 la onza a mediados del año, con un sesgo al alza si las tensiones geopolíticas escalan. Incluso sin un shock extremo, el metal precioso ofrece cobertura real en un mundo con deuda pública elevada, fragmentación geopolítica creciente y política monetaria incierta. Mantenemos exposición táctica al oro como ancla defensiva del portafolio.
4. Renta fija emergente en dólares: carry atractivo con viento de cola
La deuda soberana de mercados emergentes en dólares ofrece yields en torno al 6%-8%, con fundamentos que han mejorado de manera sostenida: trayectorias fiscales más sólidas, alzas de clasificación crediticia en varias economías clave, y el respaldo de commodities elevados para los países exportadores. El dólar más débil reduce la carga de deuda externa y mejora las condiciones financieras en la región. A diferencia del crédito desarrollado, el spread que ofrece la deuda emergente sigue compensando el riesgo de manera razonable. Recomendamos exposición a través de ETFs -o fondos mutuos especializados en deuda soberana emergente en moneda dura-, una forma eficiente, diversificada y líquida de capturar este atractivo punto de entrada.