Tras un rally que está entrando en su quinto año, impulsado por la histórica política de alivio monetario, el mercado bursátil de EEUU está comenzando a vacilar ante las señales de que el estímulo empieza a retirarse. Pero Wall Street no tiene nada que temer, asegura el jefe de research global para banca privada y wealth management de Credit Suisse, Giles Keating.
El alivio sólo se irá retirando a medida que se consolide la recuperación económica, y esas mejoras por sí solas serán suficiente fundamento para seguir impulsando los mercados aún más arriba. Keating, que ayer expuso en el seminario Latinoamérica, Perspectivas Económicas y de Mercado, proyecta que la racha de alzas en las bolsas de EEUU tiene “para otros dos años más, a lo menos. Las señales de reducción del estímulo están poniendo nerviosos a algunos inversionistas, pero hay que mirar el cuadro más amplio. Un par de días malos en los mercados no debe opacar el hecho de que si la Fed retira estímulo es porque ve mejoras en la economía y eso tiene más fuerza para sostener a las bolsas”.
Para los bonos, en cambio, los ajustes del banco central son una señal de que el tiempo de cosechar está terminando. De todas formas, a la renta fija le quedan entre doce y 18 meses, pero los retornos serán cada vez menores a medida que caigan los spreads.
Por otra parte, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, está menos preocupado de causar una burbuja en los precios (siempre y cuando no sea en un mercado apalancado con activos, como el hipotecario) que de una recaída de la economía. “Una burbuja en la bolsa es algo que no tiene efectos sistémicos sobre la economía y Bernanke ya dijo que eso no es su responsabilidad. Esa es otra razón por la que estoy optimista respecto de las alzas en la bolsa”, dijo el economista.
Pero más allá de las perspectivas para Wall Street, qué significa el fin del estímulo para los emergentes. Keating admite que a medida que la Fed revierta el estímulo los capitales irán saliendo de estas regiones. Pero destacó que durante los años de bonanza los bancos centrales del mundo en desarrollo se prepararon, moderando el impacto de estos flujos.
Se acaba la fiesta
Otro factor que afectará el desempeño de esta región es la desaceleración de China. “Cada década, aproximadamente, la economía china pasa por una desaceleración que lleva a cambios estructurales. La última década coincidió con el ingreso de China a la OMC, lo que luego provocó un nuevo auge gracias al salto de las exportaciones”, dijo Keating. Ahora, el experto de Credit Suisse cree que el gigante asiático está entrando en una nueva fase de transformación, a medida la economía se reenfoca hacia servicios y consumo. “Pero más allá de la moderación del crecimiento, ese crecimiento estará menos basado en commodities, lo que nos hace pensar que el súperciclo de los commodities está terminando”. Estas son malas noticias para economías como la chilena, que dependen fuertemente de la exportación de materias primas para sus ingresos, aunque Keating destaca que tras una caída, los precios de los metales tenderán a estabilizarse. “De hecho esto es mejor, porque si el alza de los últimos años hubiera continuado a niveles insostenibles y se hubiera derrumbado repentinamente, el impacto habría sido peor”, explicó el experto.