Por Costanza Cristino
“Muchas personas ya han dicho que no soluciona ninguno de los problemas. Más bien plantea riesgos”, responde Andrés Castro, presidente de Capital, cuando le preguntan por la alternativa de una AFP estatal. Y la opinión es idéntica desde las demás administradoras.
Pero ¿qué hay detrás de este alineado discurso? Uno de los temores es que la creación de una nueva administradora exigiría repartir los afiliados entre más actores. Sin embargo, la discusión es más profunda. Un alto ejecutivo de una administradora señala, “si se crea una AFP del Estado bajo las mismas condiciones, que deba operar igual que nosotros, daría lo mismo. El problema está en que es poco probable que se rija por las mismas condiciones”.
Las garantías
En ese contexto, a la salida de la junta de accionistas de Habitat, su presidente José Antonio Guzmán habló de los “principios básicos” del sistema de AFP, al enumerar una serie de condiciones con las cuales, a su juicio, debería cumplir cualquier administradora, sea o no estatal.
El primero tiene que ver con el giro único. Algo que fue puesto en duda, tras plantear la alternativa de que una AFP estatal pueda abaratar costos utilizando la red de BancoEstado. Y es que, el que hoy se prohíba a los bancos tener propiedad directamente en una no es casualidad. “La Superintendencia ha dictado una serie de normas que obligan a que las AFP que formen parte de grupos empresariales tengan muy delimitados sus ámbitos de servicio, plenamente separados de otras unidades... especialmente en el funcionamiento de mesas de dinero y decisiones de inversión, que en esta industria es muy sensible y delicada”, dice Nicolás Stark, de Ciedess.
Otro “principio básico” sería la cuenta de capitalización individual, precisamente la innovación que incorporó el sistema de pensiones chileno cuando fue creado hace tres décadas. De acuerdo a la industria, este punto es vital, ya que el trabajador, al tener su cuenta, sabe en dónde está su plata, en qué se invierte y cómo se rentabiliza.
La cuenta individual lleva aparejado un tercer punto: que las personas puedan escoger la AFP. Es decir, que de crearse una administradora estatal exista la opción de cambiarse desde una privada a la del Estado, pero que después pueda ocurrir lo mismo en sentido inverso. Pero si se eliminara la cuenta individual, (es decir que todos los aportes fueran a un fondo único) esto no sería posible.
El principal temor
El fondo de capitalización es la matriz del sistema. Ir hacia un fondo común de los trabajadores y asegurar una pensión definida sería retroceder a un sistema de reparto, el cual tiene hoy en la cuerda floja, entre otros, a los sistemas de pensiones de Italia, España y Grecia.
Una AFP estatal no asegura por sí misma que las pensiones vayan a mejorar. De aquí deriva el principal temor sobre la AFP Estatal: que ésta genere expectativas de pensiones más altas pero que no logre entregarlas, desembocando en un gasto fiscal insostenible.
En esta línea, Hugo Lavados, el recién asumido presidente de Cuprum, señaló tras la junta de accionistas de la AFP que “en general en nuestro país en el último tiempo se han estado debatiendo un conjunto de temas que pueden llevar a aumentos enormes de gasto público que ninguna reforma tributaria va a alcanzar a cubrir. Entonces, creo que la AFP estatal es una mala respuesta”.