La comunidad católica en África y Asia calificó la elección del Papa Francisco como un avance histórico que dará a la Iglesia la energía vital del mundo en desarrollo y amplificará la voz de los más pobres del planeta.
Si bien hubo decepcionados porque el sucesor del Papa Benedicto XVI no provino de África o Asia, el origen tercermundista del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio estimuló un espíritu de hermandad e identificación entre los católicos de ambos continentes.
En especial por la elección del nombre del nuevo Papa, Francisco, aludiendo a San Francisco de Asís, el santo del siglo XII que decidió vivir en la pobreza como señal de una nueva dirección de la Iglesia global.
“Los problemas que tiene en su país son los mismos que los nuestros: pobreza, corrupción”, dijo a Reuters el padre Raymond Anoliefo, de Nigeria. “Es alentador tener a alguien del mundo en desarrollo. Este es ‘nuestro Papa’”, agregó.
En Filipinas, país donde un 80% de la población es católica, los líderes eclesiásticos creen que la elección del primer Pontífice no europeo en más de un milenio, es un reconocimiento justo del cambio en el catolicismo global. “El Papa Francisco conoce lo que la Iglesia enfrenta en el tercer mundo, donde la gente es pobre pero la fe crece rápido”, dijo a Reuters José Palma, arzobispo de Cebu, la arquidiócesis más grande del país.
El obispo de la ciudad angoleña de Benguela, Eugénico Dal Corso, aseguró a Reuters que esta elección sirvió para reafirmar la identidad universal de la Iglesia Católica, mientras que Palma enfatizó en la “renovación” que está impulsando la Iglesia.
Pese a los conflictos recientes, las congregaciones católicas de las grandes urbes de África y Asia han crecido y muchos concuerdan en que la elección del Papa Francisco podrá canalizar todos los impulsos que han intentado revitalizar a la Iglesia.
“La gente de Occidente que nos convirtió, que nos envió el Evangelio, ahora está perdiendo su fe. Ahora somos nosotros los que debemos enviar gente a convertirlos”, dijo Alfonsine Manke, una profesora jubilada de 70 años que vive en Costa de Marfil, a Reuters.
El origen tercermundista del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio estimuló un espíritu de hermandad e identificación entre los feligreses de ambos continentes.