A menos de 24 horas de convertirse en el primer Pontífice no europeo en cerca de 1.300 años, el Papa Francisco pareció romper más tradiciones que su predecesor, Benedicto XVI, en ocho años.
“Vamos a tener que acostumbrarnos a una nueva forma de hacer las cosas”, comentó a Reuters el padre Tom Rosica, un sacerdote canadiense que administra una estación de televisión católica en Canadá y que fue enviado a Roma para ayudar con la llegada de medios de comunicación durante la transición papal.
De hecho, las primeras palabras pronunciadas por el Papa Francisco tras asumir dieron una señal de que las cosas serán diferentes. No usó los típicos “alabado sea Jesucristo” o “queridos hermanos y hermanas”, sino que empleó un mucho más familiar “buona sera” (buenas noches, en italiano) para dirigirse a la gran multitud que esperaba su salida en la Plaza San Pedro.
“Quedé impactado por lo que sucedió anoche. No esperaba que un pontificado comenzara con ‘buona sera’”, afirmó Rosica.
En la mañana tras su elección, el Vaticano se esforzaba por cumplir con las exigencias de un papado con un nuevo estilo. “Tenemos que tener paciencia, estamos comenzando algo nuevo. Hay muchas cosas que no sabemos todavía”, comentó el padre Federico Lombardi, portavoz jefe del Vaticano, frente a las preguntas de los periodistas sobre qué esperar.
Humildad ante todo
Mientras aún estaba en la Capilla Sixtina, sus asesores pusieron una silla estilo trono sobre una plataforma para que él se sentara mientras los cardenales le prometían obediencia uno a uno. En vez de eso, bajó a un nivel inferior y se quedó de pie mientras cada uno de sus pares lo saludaba.
Menos de una hora después, rechazó usar la limosina papal que lo esperaba para llevarlo a la residencia vaticana para cenar. “Y cuando el último bus para, ¿quién se baja? Es el Papa Francisco”, comentó el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan.
Ayer en la mañana hubo más comportamientos no ortodoxos por parte del Papa. Francisco volvió a la residencia administrada por la Iglesia donde estaba hospedado como cardenal para el cónclave. Allí insistió en pagar su cuenta de hotel, pese a que ahora es el jefe.
“Quería retirar su equipaje y maletas. Había dejado todo allí”, afirmó un portavoz del Vaticano en una conferencia de prensa.
“Entonces se detuvo en la oficina, saludó a todos y decidió pagar la cuenta del hotel (...) porque estaba preocupado sobre dar un buen ejemplo sobre lo que deberían hacer los sacerdotes y obispos”, sostuvo. El portavoz no reveló el monto de la cuenta de hotel.
Jorge Mario Bergoglio tiene una reputación de austero desde Argentina y es el primer Papa en tomar el nombre de San Francisco de Asís, quien predicó sobre la virtud de vivir en pobreza. El nombre es visto como un gesto de solidaridad con los pobres.
En cuanto a los primeros países que visitará el Santo Padre, Lombardi aseguró que viajará a Argentina y que es casi definitivo que estará en julio en Brasil para el Día Mundial de la Juventud, una festividad católica que tiene lugar cada dos años en una ciudad diferente.