A pocos días de finalizado su período de cuatro años en La Moneda el ex Presidente Boric fue captado viajando solo en el Metro de Santiago. Era un ciudadano más, donde la única cosa extraña era que en vez de ir mirando su celular iba leyendo un libro, después de todo nunca ha dejado de ser un revolucionario. Preparada o no, la imagen era refrescante, un ex presidente de Chile encontraba espacio y seguridad para moverse por la ciudad como uno más.
Como todo tiene que polemizarse, rápidamente sus partidarios resaltaron la imagen que proyecta Boric en el país que le permite moverse libremente sin mayores resguardos. Por su parte sus detractores recordaron que el rechazo a su gestión era mucho más que mayoritaria, viene de perder su candidata la elección presidencial por paliza y que por tanto el hecho de que pueda viajar por la ciudad sin ser molestado o agraviado habla bien de sus opositores más que de él.
La agresión sufrida por la Ministra Ximena Lincolao en la Universidad Austral refuerza esta última tesis. Hoy la izquierda tiene un problema grave con la violencia y lo ha transformado en un problema para el país. Se ha enquistado la destrucción y el uso de la fuerza física como parte de la acción política y esto viene haciendo crisis hace bastante tiempo. Reclaman permanentemente el derecho a manifestarse, pero inexorablemente todas y cada una de sus manifestaciones terminan en actos violentos opacando cualquier intento de expresar algún tipo de argumento racional. ¿Cuáles eran los reclamos contra la Ministra de Ciencias? Nunca lo sabremos, pues los insultos y golpes entierran cualquier posibilidad de escucharlos. Quizás ni ellos mismos sabían lo que estaban reclamando.
Pero este humilde columnista les puede ayudar a encontrar las causas. No retuvieron (¿secuestraron?) y golpearon a la Ministra por suspender momentáneamente las becas de posgrado al extranjero como parte del ajuste fiscal ya que está muy lejos de afectarles directamente en este momento. Tampoco instaron a “sacarle la chucha” (si lo citó el Presidente puedo hacerlo yo) por el alza de las bencinas, pueden ser violentos, pero tan tontos no pueden ser. La clave no son las políticas del gobierno de Kast sino lo que representa la Ministra Lincolao.
Mujer, de origen humilde, mapuche por padre y madre, primera generación universitaria, va a Estados Unidos como inmigrante, pela el ajo y aparece el sueño americano, saca un doctorado en la Universidad George Wasington, obtiene buenos trabajos, emprende y es exitosa. Tan exitosa que es nombrada Ministra de Ciencia, Tecnología y otros apellidos. Todo es insoportable, la meritocracia, la etnia, la vida en el Imperio y finalmente la guinda del postre: ser la primera ministra mapuche en la historia y en un gobierno de derecha.
Lincolao debió estar reclamando discriminaciones y falta de oportunidades como ustedes (razones no le faltaban), qué hace ahí adelante hablando desde el podio en una posición de poder de colaboración, inteligencia artificial y otras yerbas. Por eso levantaron sus carteles, por eso la criticaron, por eso no la dejaron salir, por eso cobardemente le pegaron. Mientras tanto Boric ojea su libro en el Metro. Por eso tienen un problema.