Como “evidente” calificó el economista Luis Eduardo Escobar la necesidad de tomar algún tipo de medida ante la presión derivada del alza del precio del petróleo en el mercado internacional debido a la guerra que se desató entre EEUU-Israel con Irán. Una situación que consideró “potente e imprevista”.
Quien fuera el jefe del equipo económico de la candidata presidencial, Jeannette Jara, opinó que el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) no está diseñado para un golpe del tamaño visto, considerando que el crudo Brent saltó desde US$ 70 el barril a fines de febrero a un nivel mayor a US$ 100 en la actualidad.
“Cuando se inventó fue justamente a raíz del de del alza brutal que hubo en el año 90”, recordó el integrante del Foro de Desarrollo Justo y Sostenible, en un escenario donde el país es importador neto del commodity.
- ¿Existía alguna alternativa?
- Una de las dificultades de las decisiones de políticas públicas es que siempre hay alternativas. Una es hacer algo parecido a lo anunciado, que es decir ‘mire, el mercado manda y, en consecuencia, suben los precios del petróleo a nivel internacional y aquí hay que pagar lo que toque’. Y eso es básicamente lo que han hecho con algunos bemoles que los podemos discutir.
-¿Y cuáles son esos bemoles, los reparos a estas alzas en la bencina y el diésel?
Cuando un Gobierno trata de estabilizar el precio o de suavizar los aumentos de precios, siempre tiene el problema de a quién subsidia. Entonces, en este caso lo que se optó es decirle a la gente que usa autos a gasolina y diésel ‘mire señores, tienen que pagar el precio de mercado mundial”. Pero sí vamos a subsidiar, por ejemplo, el transporte público y ellos se han comprometido a que no van a subir el precio del Transantiago hasta diciembre de este año.
“Ellos lo mezclan incorrectamente con la situación fiscal de Chile, que -como lo hemos dicho desde hace muchos meses-, no es crítica. El país no se está cayendo a pedazos”.
- ¿Le parece un subsidio razonable?
- Así parece, pero no sé si acaso valía la pena congelar el precio o pasar parte del precio a lo largo del tiempo. En todo caso, por ejemplo, el Metro de Santiago es básicamente eléctrico. Una buena parte de la red de buses de Santiago también es eléctrica.
- Y seguramente ahora en el debate legislativo también van a ir varios sectores a pedir ser parte de algún beneficio. Se abre una ventana muy amplia.
- Claro, ese es el problema cuando uno empieza a distribuir subsidios y los costos de adaptación. Entonces, va a haber presiones políticas.
El mecanismo lo que buscaba era no desconocer las presiones de mercado, pero tampoco pretendía fijar el precio. El precio de un producto que es altamente variable en el mercado, en el mercado mundial. Entonces, el Mepco era un buen concepto y por eso es que nunca se ha eliminado en cuanto ya son 30 y tantos años.
- Otro de los argumentos del Gobierno es que esto es por una situación de una guerra y que nos enfrentamos también a una crisis fiscal, que la autoridad anterior no actuó con la responsabilidad que correspondía.
- Hay que tener cuidado y separar las dos cosas. Como decía al principio, siempre en políticas públicas hay opciones. Una obvia es seguir con el Mepco y financiarlo. ¿Y eso cómo se financia? Se financia con deuda. Pero el Gobierno ha dicho que la deuda ha aumentado mucho en los últimos años y que no quieren seguir incrementándola. Pero existe otra alternativa.
Ellos lo mezclan incorrectamente con la situación fiscal de Chile, que –como lo hemos dicho desde hace muchos meses-, no es crítica. El país no se está cayendo a pedazos.
Entonces, se podría haber suavizado el impacto y es probable que técnicamente sería más cuerdo haber suavizado el impacto en vez de pasarlo entero de una sola vez.
- ¿Cómo ve este primer debate que se abre considerando que vienen más recortes fiscales y la rebaja de algunos tributos?
- La preocupación expresada por la mayor parte de los economistas, incluso algunos de centro derecha, ha sido sobre las consecuencias de rebajar el impuesto de primera categoría en cuatro puntos, aunque sea uno por año. Eso significa que aumenta el déficit y que aumenta la deuda. Entonces, ¿cómo se compatibilizan las dos cosas? La verdad es que el chiste no cuadra.