Un reconocimiento a que el Poder Judicial ha atravesado una crisis en los últimos años realizó la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, al inaugurar el año judicial 2026 este lunes, actividad en que participó el Presidente electo, José Antonio Kast.
En la ocasión, Chevesich también hizo un llamado a que los jueces deben subordinar sus intereses particulares al bien común de todos los ciudadanos y anunció que buscará incidir en perfeccionar la formación ética de los abogados.
"Hemos atravesado una crisis, eso es indudable. Los acontecimientos ampliamente conocidos que hoy están siendo incluso perseguidos penalmente y que han comprometido la imagen y confianza institucional, son de una gravedad sin precedentes. Nos avergüenza, nos genera conmoción y dolor”, afirmó.
Chevesich explicó que ante los graves hechos “por nuestra parte, tanto en el ámbito disciplinario como ético, se pusieron en ejecución los procesos que han contribuido al esclarecimiento de estas situaciones, culminando con la desvinculación de algunos integrantes de la judicatura”; y que, “en otros casos, fue el Congreso el que, conociendo de los mismos, adoptó los procedimientos y decisiones propias previstas por la Constitución”.
La presidenta del máximo tribunal destacó la aprobación del nuevo Código de Ética Judicial, “que es claro en relevar la probidad como la conducta intachable, el desempeño honesto y leal de la función; lo que exige de juezas y jueces, subordinar nuestros intereses particulares al bien común”.
Anunció, además, que el Pleno de la Corte Suprema convocará a una instancia de trabajo para analizar la formación y requisitos para la entrega de título de nuevos abogados y abogadas como parte de una visión ética más amplia.
En su opinión, “la conmoción que ha generado la crisis abre una ventana de oportunidad para abordar la ética profesional con una visión amplia, en que puedan participar otros actores vinculados con la formación y ejercicio de la profesión jurídica. Esto no puede comprenderse completamente, ni menos superarse, si la abogacía no hace su propia introspección y revisa los estándares éticos con que ha asumido históricamente su función”.
Desde la óptica de Chevesich, “no es casual que a la Corte Suprema le esté entregada, por Ley, la responsabilidad de revisar y calificar la idoneidad de los postulantes que pretenden ser investidos con el título de abogado. Sin embargo, cuando se presentan en estrados como litigantes, somos testigos directos de su calidad técnica y ética, lo que nos habilita para sostener que se necesita una mejora al sistema actual”.
Detalló que el Pleno de este tribunal acordó convocar a una instancia de trabajo interinstitucional para elaborar un diagnóstico y presentar propuestas, a la que invitarán a instituciones académicas, al Colegio de Abogados, a la Academia Judicial y al Ejecutivo.