Innovación Abierta para formar el Capital Humano de la Minería
Durante los períodos de mayor precio del cobre las compañías han tendido a aumentar sus dotaciones para lograr aumentos de producción y aprovechar las ventajas del ciclo.
Por: Hernán Araneda, gerente Centro de Innovación en Capital Humano, Innovum Fundación Chile
Publicado: Martes 13 de junio de 2017 a las 18:54 hrs.
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La caída de la productividad se ha transformado en una preocupación central para la industria minera. Estimaciones de la Comisión Nacional de Productividad indican que la Productividad Total de Factores de la minería cayó entre un 18 y 24% en el período 2005-2014. Por su parte, la productividad laboral en la minería se deterioró un 50% entre el año 2000 y 2015, mientras que en Canadá aumentó 18% en el mismo período.
¿Qué rol juega el capital humano en la productividad laboral? Es una pregunta difícil de responder, dada la complejidad de aislar su efecto respecto de otros factores que también afectan la productividad. Empresas con alta productividad por lo general cuentan con una dotación de capital humano adecuado en cantidad y calidad (habilidades y conocimientos) y un diseño del trabajo y una gestión del talento alineados a los objetivos del negocio. No se trata de una ecuación fácil de lograr y está necesariamente en permanente ajuste.
Durante los períodos de mayor precio del cobre las compañías han tendido a aumentar sus dotaciones para lograr aumentos de producción y aprovechar las ventajas del ciclo. Se trata de "hacer más con más" y frecuentemente la productividad laboral decrece en estos períodos. El mayor costo de personal es, no obstante, marginal respecto de los beneficios del aumento de la producción y por tanto la menor productividad laboral no constituye una preocupación prioritaria, al menos en el corto plazo.
Naturalmente el escenario actual y futuro de la minería es muy distinto. De acuerdo a la encuesta realizada por el Consejo de Competencias Mineras (CCM) a las principales compañías del sector, los proyectos de inversión que se mantienen en el pipeline para la próxima década suponen aumentos significativos de la productividad laboral como resultado de mejores ingenierías, incorporación de tecnologías, organización del trabajo y gestión del talento, entre otras variables.
¿Estamos preparados para enfrentar exitosamente estos desafíos?
Considerando solamente las competencias de la fuerza de trabajo, la situación no es favorable. La Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos (PIAAC/OECD) que compara el nivel y distribución de competencias de la población adulta chilena muestra que el 80% se desempeñó en los dos niveles más bajos de la escala de cinco niveles. La brecha con países desarrollados, e incluso con países con PIB similar a Chile como Polonia y Estonia, es significativa. Las cifras desagregadas para la fuerza laboral minera son igualmente deficientes, pese a la mayor escolaridad respecto del promedio nacional.
La OECD ha mostrado una estrecha relación entre el nivel de competencias medidas por PIAAC con la productividad laboral y el crecimiento económico de los países. Mejoras significativas en el nivel de competencias aumentan la probabilidad de mejorar la productividad. Lograr aquello supone un esfuerzo del sistema de formación en sus diversos niveles (secundario, postsecundario) y modalidades (capacitación, educación formal).
Si el futuro técnico o profesional cuenta con las competencias que le permitan resolver problemas complejos en entornos tecnologizados, podrá asumir mayores responsabilidades, fortaleciendo además su empleabilidad y la productividad de la compañía. Este factor será crecientemente relevante en un escenario de eventual sustitución de personas por tecnología que ya está afectando trabajos de carácter rutinario.
El desafío para el sector formativo es considerable, pues requerirá innovar en los currículos y las formas en que se organiza y conduce el aprendizaje. Es justamente este desafío el que constituye el núcleo de una nueva iniciativa que profundizará y extenderá el quehacer del CCM hacia liceos técnico profesionales e instituciones de educación superior. Apoyado por los Ministerios de Educación, Economía y Trabajo, y bajo el liderazgo del Consejo Minero y la Fundación Chile, el proyecto ELEVA se propone acelerar la innovación de las instituciones de formación para mejorar sus programas y los resultados de aprendizaje y empleabilidad de egresados. El esfuerzo incluye liceos técnicos, OTEC, CFT, IP y universidades. Todos ellos trabajarán en conjunto con compañías mineras y proveedoras para desarrollar el talento que la minería del futuro requiere.
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