La cadena de supermercados SMU, controlada por la familia Saieh, decidió reenfocar su estrategia en 2025 hacia aquellas actividades de mayor rentabilidad. Según los resultados del ejercicio, el plan les habría resultado, porque pese a bajar 2,4% sus ingresos en el año, las ganancias fueron en el sentido contrario y subieron casi 30%, sumando $ 63.123 millones.
Sin embargo, en su análisis razonado, la firma reportó un alza en sus gastos operacionales, que crecieron 5,6% en el 2025 respecto al ejercicio anterior, "explicado principalmente por alzas extraordinarias en costos laborales y tarifas eléctricas, afectando las cuentas de gastos de personal y gastos de servicios".
Las alzas extraordinarias en gastos operacionales afectaron el Ebitda, que disminuyó 6,1% en el año, a pesar de la expansión en ganancia bruta. Así, en el año 2025, el Ebitda alcanzó $ 217.721 millones (margen de 7,7%), menor en un 6,1% con respecto a los $ 231.953 millones (margen de 8,0%) del año 2024.
La cadena controlada por la familia Saieh se dedica solo a la actividad supermercadista -no tiene presencia en mejoramiento del hogar ni tiendas por departamento-, y tiene el 98% de sus ventas concentradas en Chile, mientras el 2% proviene de Perú.
Focos estratégicos
La disminución en las ventas en el año 2025 se debe a dos definiciones estratégicas de la compañía, las cuales buscan posicionarla para crecer de forma rentable y sostenible en el futuro”, reseñó SMU.
En primer lugar, dijo que su foco en priorizar la rentabilidad significó “optimizar su estrategia promocional en el segmento minorista y eliminar ciertas ventas de volumen de bajo margen en el segmento mayorista”. A raíz de ello, la cadena de supermercados registró “un incremento significativo en su margen bruto, de tal forma que su ganancia bruta aumentó, a pesar de una disminución en sus ingresos”.
Otro de los cambios que impulsó SMU fue fortalecer su estrategia multiformato. Para ello, la supermercadista aceleró el proceso de convertir tiendas del formato Mayorista 10 a los formatos Super10 y Alvi.
Y aunque vino una merma inicial en las ventas, “porque el proceso implicó intervenciones y cambios de surtido que han afectado la experiencia del cliente”, la cadena consideró que estos formatos le permitirán competir mejor en el futuro y “que el nuevo formato elegido para cada ubicación -ya sea Alvi o Super10- ofrecerá una mejor propuesta de valor para los clientes, lo que conllevaría un mejor comportamiento de las ventas”.