Santiago Wanderers marcó un hito para el fútbol chileno al coronarse campeón de la Copa Libertadores Sub 20. El equipo se quedó con el título tras vencer a Flamengo en definición a penales y el triunfo no sólo lo instala en el plano internacional, también le abre la puerta para disputar la Copa Intercontinental de la categoría. Además, con este resultado, Chile pasa a ser el segundo país de Sudamérica en tener clubes campeones en las tres categorías oficiales de la Conmebol, masculina, femenina y Sub 20. Hasta ahora, solo Brasil había logrado ese registro.
Sin embargo, el logro vino acompañado de una discusión en términos económicos. Pese a tratarse del principal torneo juvenil de clubes en Sudamérica, el equipo chileno solo recibirá US$ 50 mil por quedarse con el campeonato, alrededor de $ 46 millones. La cifra, que básicamente sirve para cubrir los gastos asociados a su participación en el torneo, queda muy por debajo de los estándares del fútbol profesional adulto.
Según datos de Conmebol, el campeón de la Copa Libertadores adulta recibe US$ 23 millones sólo por ganar la final. A eso se suman pagos por la fase de grupos, incluyendo bonos por cada partido ganado y premios por avanzar en cada ronda. Con esa estructura, el total acumulado puede superar los US$ 30 millones.
El contraste ha generado cuestionamientos sobre el valor que se le asigna al desarrollo formativo en el fútbol sudamericano. Si bien el torneo juvenil ha ido ganando visibilidad y nivel competitivo, el incentivo económico aún está lejos de equipararse con la relevancia deportiva que implica ganar un título continental.
"Es una casi una burla comparado que con lo que se entrega profesionalmente, porque estamos hablando de una copa sub 20 que es el paso anterior al profesionalismo, porque muchos de estos jugadores ya debiesen estar jugando en sus equipos, cosa que en Chile no ocurre, pero en otros sí", comenta Rodrigo Goldberg, exfutbolista de Wanderers y exdirector deportivo de Universidad de Chile.
Una vitrina para el futuro
Pero más allá del dinero en efectivo, existen otros beneficios económicos indirectos asociados a ganar el torneo, ya que permite que los futbolistas se muestren ante clubes y mercados internacionales.
El título conseguido por Wanderers potencia a su generación de jugadores, quienes ahora pasan a estar en el radar de algunos de los equipos más importantes del mundo. En ese sentido, el beneficio puede traducirse a futuro en transferencias y crecimiento institucional.
El verdadero premio
El gran premio para Santiago Wanderers es haber clasificado a la Copa Intercontinental Sub 20. En esa instancia, el campeón sudamericano se enfrentará al ganador de la UEFA Youth League, en un partido que definirá al mejor equipo juvenil del mundo. Este cruce podría enfrentar al elenco chileno ante potencias europeas como el Real Madrid, el PSG, Brujas o Benfica, dependiendo de quién se consagre en Europa.
Más que un partido, la Copa Intercontinental Sub 20 funciona como una vitrina global, al exponer al club y a sus jugadores ante equipos y mercados internacionales, con un impacto económico potencial que puede superar el premio inicial del torneo.